Emociones negativas: qué son y cuáles son, cómo manejarlas

Aprende a controlar tus emociones negativas

Emociones negativas¿Coges rabietas memorables o te pones a llorar ante la menor provocación? Es probable que estés luchando para manejar el desbordamiento de tus emociones. Aquí están nuestros consejos para que vivas serenamente.

Cuales son las emociones negativas que juegan malas pasadas

La gama de emociones que un ser humano puede experimentar es muy amplia. Destacan cuatro sentimientos negativos que inducen muchos de nuestros comportamientos.

La ira

Un extraño se coloca delante de ti en la cola del supermercado. Peor aún, te das cuenta que un ser querido te ha traicionado o tu jefe te recrimina injustificadamente. En situaciones parecidas a éstas tu ira aumenta y, a veces, ya no puedes contenerla.

La ira es un sentimiento capaz de sacar lo peor de ti.
“Las fuentes de la ira son muchas”, explica Olivier Nunge y Simonne Mortera en su libro “Gestión de las emociones” (Ediciones Jouvence). En el primer capítulo habla de la frustración que se siente cuando uno es víctima de una situación injusta y no puede hacer nada por evitarlo. La intrusión en nuestro terreno y la obstrucción de nuestra libertad también son dos fuentes de ira.

La vergüenza

Te das cuenta demasiado tarde que tus medias se han roto, o hiciste un gran lapsus al hablar en una reunión. La vergüenza es una sensación que a veces nos paraliza y deja cicatrices.

Por otra parte, la vergüenza puede ejercer un efecto negativo en la confianza.

El miedo

Miedo se puede experimentar en muchas ocasiones. Se puede sentir miedo a la espera de unos resultados médicos. También, cuando te montas en el coche con un amigo que conduce a demasiada velocidad. El temor se hace sentir incluso físicamente mediante temblores, latidos acelerados del corazón, palmas de las manos sudorosas…

Se puede sentir en una situación muy concreta: miedo a tener un accidente de coche, temor a ser abandonado por tu pareja… Común a todas estas situaciones, el miedo llega cuando nos anticipamos a la posibilidad de una respuesta negativa.

La tristeza

Has perdido el anillo que tu madre te regaló. Estás triste.

Sientes tristeza si pierdes a alguien o algo que era valioso para ti. La tristeza es una emoción que se produce después de una mala noticia. A veces, nos hace derramar lágrimas.

¿Por qué debes aprender a gestionar tus emociones negativas?

A veces lloras en el baño, rompes algún objeto… ¿Por qué refrenar esos impulsos naturales que parecen darte un poco de alivio temporalmente?

El hecho de guardar para ti esas emociones, puede llegar a ser destructivo para el cuerpo y para la mente. Al dejar que las emociones se expresen en todo su poder evitas que se cree un círculo vicioso de proporciones indeseables.

La ira es peligrosa ya que puede conducir a la violencia verbal o física. Una violencia que, incluso si no perjudica necesariamente a los demás, puede ser interpretada de forma muy negativa.

Del mismo modo, que el miedo se transforme en terror es perjudicial tanto física como psicológicamente. La persona puede, literalmente, morirse de miedo si no se encuentra en buen estado físico (el corazón sobrecargado por el aumento de las palpitaciones puede agotarse). Más allá de estas consecuencias afortunadamente poco frecuentes, el miedo paraliza. Sentir miedo contribuye a socavar la confianza.

No es una sorpresa que la tristeza “exagerada” también es peligrosa porque empaña la vida de su víctima. También, la tristeza puede causar depresión que es un factor de riesgo del suicidio. Sin ir tan lejos, una gran tristeza causa una especie de apatía y falta de deseo por las cosas que nos gustaba antes.

Sentir vergüenza no es tan grave. Sentir que se ha hecho el ridículo no mata pero puede ser muy destructivo para el ego, especialmente si hay una sensación persistente.

¿Cómo manejar tus emociones negativas cotidianas?

No es posible deshacerse de los sentimientos y así debe ser si no quieres convertirte en una especie de robot incapaz del menor estremecimiento. Puedes aprender a controlar la forma que tienes de expresarlos para que te sean útiles en la vida cotidiana.

“Varias soluciones son aplicables a todas las emociones”, explica Olivier Nunge y Simonne Mortera en su libro “Gestión de las emociones” (Juventud Publishing).

El primer paso es tratar de describir con la mayor calma posible los hechos y reconocer qué tipo de emoción estamos sintiendo.
El segundo paso es tratar de entender por qué el evento nos ha provocado una emoción en particular. Esto debería permitir relativizar.

El tercer paso es la aceptación una vez que hayas entendido por qué reaccionas con una emoción en un caso particular. Podemos aprender de esta experiencia para que no vuelva a ocurrir en las mismas proporciones.

Pide ayuda

Sientes ira, por ejemplo, si te crees víctima de una injusticia. Haz una respiración profunda y niégate a pensar en ello antes que surja el momento oportuno.

Si tu jefe te negó el esperando ascenso, es legítimo que estés enojado. Para expresarlo, por ejemplo, puede salir a tomar un café y volcar tu ira diciendo palabras desagradables al oído de un colega benevolente. Si tienes la oportunidad date un paseo y llora. Te sentirás mejor.

Con el miedo es un poco más complicado. Esta emoción es difícil de controlar y, a veces, irracional. La mejor solución es evitar lo que te provoca miedo. ¿No te gusta conducir? Viaja en transporte público.

¿Eres claustrofóbico? Sube y baja las escaleras andando en lugar de arriesgarte a que te dé un ataque de pánico en el ascensor. Estas son soluciones puntuales que te pueden ahorrar algunos sustos “predecibles”. Si no lo consigues por ti mismo, la mejor solución es consultar a un psicoterapeuta para que te ayude con terapia cognitivo-conductual, hipnosis… Existen múltiples tratamientos que te ayudarán a superar tus miedos.

En cuanto a lo que no podemos predecir, la idea es mantener la compostura para responder de la mejor manera posible a una emergencia. Es más fácil decirlo que hacerlo. También lo puedes trabajar con un terapeuta.

Una respiración adecuada puede reducir los temblores, las palpitaciones y relajarte un poco.

La tristeza es, por lo general, parte de un proceso de duelo. La idea es que sea soportable. Parece fácil decirlo y no tan fácil lograrlo, pero hay que tratar de relativizar: has perdido a alguien / algo, sí, pero recuerda que tu vida está todavía llena de otros elementos también dignos de ser experimentados.

Por supuesto que está lejos de ser simple. Si sientes una tristeza profunda o duradera, no dudes en consultar a un terapeuta para que guie tu camino.

¿Por qué sientes verguenza? Cometiste un error, ¿y qué? Todo el mundo comete errores.

Ríete de tu cuerpo, tu pasado, tu falta de éxito social… Puede que tengas que utilizar un profesional que te enseñe a relativizar y recuperar la confianza. Lo que los demás vean no debe ser tan importante para ti.

¿Hay que reprimir las emociones?

No es aconsejable convertirse en corazones de piedra impermeables a cualquier situación. Las emociones son indispensables y útiles para manejar correctamente una situación y seguir adelante. Son nuestra garantía. La clave es ser capaz de mantenernos en ese papel.

Exteriorizar la ira puede ser más fácil evitando que sea de manera no deseable, por ejemplo, en una enfermedad psicosomática.

El miedo es también esencial para que no hagamos cosas imprudentes. Es lo que nos impide saltar al vacío o cruzar la carretera cuando los coches pasan.

En cuanto a la tristeza, es el paso necesario antes de la aceptación de la pérdida puesto que no se puede cambiar nada ante ciertas situaciones. La fase de tristeza significa que hemos comprendido el alcance del suceso y sabemos que no podemos hacer nada. El aceptarlo nos pone tristes.

Este sentimiento es señal de que empezamos a sanar. Que ya no sentimos negación o ira por el suceso.

La tristeza no debe sentirse en soledad porque corres el riesgo de que se convierta en devastadora. Familia, amigos, profesionales… Necesitamos un hombro conciliador y alguien que nos escuche para aliviar el dolor.

Sentir vergüenza no es algo muy agradable. La sientes, por ejemplo, cuando tu comportamiento es inapropiado.

Descubre las intenciones positivas de las emociones negativas

Cuales son las emociones negativas¿Cómo es que ante una situación de amenaza algunas personas están ansiosas o sienten pánico mientras otras permanecen en calma?
La vida podría ser comparada con un océano. Todo es suave en la superficie, pero llegan momentos de agitación de intensidad variable (olas, tormentas…).
Dentro de este océano coexisten tres especies. El tiburón que aprendió a reprimir sus emociones para mantener el control de su vida. La carpa que se somete a las emociones negativas y espera que pasen a la mayor brevedad posible. Y, por último, el delfín que se ha dado cuenta que sus emociones cuidan de él y no las teme porque aprendió a sacar provecho de ellas.

Si deseas desarrollar el delfín que hay en ti para ganar serenidad y confort en la vida, debes aprender cuáles son las emociones negativas.

Entender las emociones

En general, existen cuatro emociones principales: alegría, miedo, tristeza e ira.
Las emociones negativas tienen una función muy importante. Su objetivo es hacernos reaccionar.
Ante una situación de amenaza, el proceso de adaptación instintivo es adoptar una de estas tres posiciones: lucha, rebeldía o sumisión. Obviamente, ninguna de estas reacciones es positiva para uno mismo.
La teoría del “cerebro triuno”, desarrollado por el médico y neurobiólogo Paul Mc Lean en 1970, ayudó a entender que todo ser humano tiene tres cerebros en constante interacción:
– El reptil: sede de la supervivencia y responsable de la acción.
– El límbico: sede de la emoción y relación.
– El neocórtex: sede de la reflexión y responsable de la adaptación.
Otros estudios han demostrado el tipo de secuencia de la movilización de estas tres esferas:

– En primer lugar, el límbico: lo que sentimos.
– En segundo lugar, el neocórtex: lo que decimos.
– Por último, el reptiliano: lo que hacemos.
Por lo general, la emoción es lo primero y tiene impacto en nuestro pensamiento y reacción fisiológica.
Por ejemplo, cuando vemos que nos equivocamos sentimos muchas sensaciones (ansiedad, culpabilidad…), lo que nos hará desarrollar algunas ideas (soy muy malo) y algunas reacciones (voy a ocultar mi error).
Para evitar sufrir demasiado tiempo este proceso basta con cambiar el orden tan pronto como nos demos cuenta. Si sabemos por qué sentimos emociones negativas ya no seremos rehenes de ellas.
Reducir el impacto de la emoción negativa supone que debe operar el razonamiento.
Estar cómodo con tus emociones requiere la comprensión de lo que las causó. Esto es lo que desencadena las tres principales emociones negativas:
– El miedo: la percepción de que una amenaza llegará pronto.
– Sentir ira por uno mismo o por otra persona.
– Tristeza: la sensación de perder o haber perdido algo o alguien importante para ti.

Acepta tus emociones

Querer deshacerse de las emociones negativas es, sin duda, un error. Muchas personas las rechazan porque no tienen miedo, no se sienten mal o dejan el tema para más adelante”.
No sucede lo mismo con los sentimientos. La intensidad es tan fuerte que las emociones negativas vuelven a aparecer más tarde de una forma u otra.
Esto les sucede a las personas que con frecuencia se enojan, viven en permanente alerta, o sienten una melancolía persistente durante muchos años.
Aunque son desagradables, las emociones negativas están ahí para protegerte. Acéptalas para reducir su impacto.
Hay multitud de técnicas para salir de esta condición desagradable y limitante. Reflexiona para salir rápidamente de los efectos negativos de ciertas emociones mediante la selección de acciones constructivas.

Aprovechando las emociones negativas

Para transformar las emociones negativas en acciones positivas tienes que responder a las cinco preguntas siguientes. Tomamos como ejemplo una emoción negativa: la culpa.

  1. ¿Cuál es la emoción negativa que quiero manejar? La culpa.
  2. Selecciona una experiencia reciente en la que has vivido esta emoción (Entregué mi cargo con tres días de retraso y me sentí culpable).
  3. ¿Cuáles son los diferentes sentimientos que conforman esta experiencia emocional? (El miedo a ser castigado).
    – Sentir vergüenza por no haber cumplido un compromiso.
    – Rabia interna por no cumplir lo que se había acordado.
  4. ¿Cuáles son los mensajes positivos para hacer frente a cada uno de estos sentimientos?
    – La angustia al esperar una posible sanción.
    – Sentir vergüenza por no haber llegado a cumplir la promesa.
    – Frente a la ira interior, relaja tu nivel de exigencia en determinadas circunstancias.
  5. En el futuro, ¿qué acciones deben acompañarte?
    Explica que hubo problemas para cumplir con el plazo previsto a pesar de todos tus esfuerzos (comunicación emocional).
    Si no cumples tu palabra explica el por qué pidiendo disculpas.

Frente a la ira interior acepta que no eres perfecto y piensa cómo puedes mejorar.
– Céntrate menos en los detalles para reducir el tiempo de procesamiento.
– Niégate a dejar tu trabajo para llevar a cabo trabajos que no estaban previstos.

Sé autor y actor de tus emociones

Este protocolo es una fuente de aprendizaje para ti mismo en tu relación con los demás.
Separar las intenciones positivas de las emociones negativas puede desarrollar nuevos comportamientos.
A medida que el delfín aprende a aceptar todas sus emociones se convierten en normales y legítimas.

Ahora tienes conocimiento de una técnica que optimizará tu capacidad para hacer frente a las vicisitudes de la vida con más serenidad y confianza.

 Una video muy interesante sobre las emociones negativas

Emociones negativas

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