La Meditación ho’oponopono

Meditación hooponopono

Meditacion hooponopono

Meditacion hooponopono

Un médico psiquiatra japonés vivió una experiencia maravillosa que nos testimonia, una vez más, el poder del pensamiento positivo de amor.

Este psiquiatra fue llevado a un asilo-prisión en el que sus internos eran criminales. La violencia de los pacientes era tal que el personal médico y de enfermería se desplazaban por los pasillos con temor a ser agredidos. Debido a esto la tasa de absentismo era extremadamente importante, y el personal enfermaba muy a menudo.

En cuanto a los pacientes no habían encontrado nada mejor que encerrarles en su cuarto a la inmensa mayoría de ellos y administrarles dosis muy fuertes de calmantes.
Fue en esta situación en la que el Dr. LEN, psiquiatra japonés, llegó al asilo-prisión.
Se encerró en su oficina y pidió que se le llevaran los expedientes de todos los pacientes, lo que se hizo con prontitud.

Esto no fue sorprendente para el personal, lo que sí comenzó a intrigarles es que una semana, dos semanas, tres semanas, dos meses, tres meses, seis meses pasaran sin que el doctor saliera de su oficina. Reconozcamos que su comportamiento era extraño.

Paralelamente, notaba el personal que se volvía menos difícil ir a trabajar y que ciertos pacientes estaban más tranquilos, menos agresivos hasta el punto de tener que disminuir sus tratamientos, dejarles salir a los pasillos y contemplar su reinserción.

Al cabo de varios meses el médico, que antes no había salido de su oficina, fue a comprobar que los pacientes estaban mucho mejor. Finalmente, el asilo-prisión fue cerrado por falta de enfermos.

El personal quiso saber que podía hacer el doctor LEN en su oficina durante tanto tiempo, mientras él, delante de cada expediente, repetía incansablemente:

“Estoy afligido por haberte hecho sufrir. Por favor, perdóname. Te lo agradezco, y te quiero”.
Esta es la fórmula de Ho’ Oponopono, la fórmula “mágica”.
¿Por qué podía él estar afligido creyendo haber hecho sufrir a esas personas?
Habían cometido sus crímenes antes de la llegada del médico y su responsabilidad no parecía, de ninguna manera, voluntaria.
En la perspectiva del Nuevo Pensamiento y la Ley de Atracción, nuestro poder absoluto de creación está directamente vinculado a nuestra responsabilidad absoluta.

Pero atención, no confundamos responsabilidad con culpabilidad. No tienen nada que ver la una con la otra.
Somos responsables de lo que se atraviesa en nuestra vida, en absoluto culpables. Si suponemos que creamos nuestra vida gracias al poder de nuestros pensamientos y de nuestras emociones, todo lo que aparece en ella es el reflejo de nuestro ser interior.

Si suponemos que somos responsables de TODO lo que pasa en nuestra vida, es lógico expresar nuestro pesar “estoy afligido” y pedir perdón “por favor, perdóname”.

Y así como todos experimentamos el poder fabuloso del amor y la gratitud, acabaremos esta fórmula con una expresión de nuestra gratitud y de nuestro amor: “te agradezco y te quiero”.

Os invito a que utilicéis, tan a menudo como sea necesario, esta fórmula poderosa para curar vuestras relaciones, los conflictos a los cuales asistís (de cerca o de lejos) y hasta para curarte si no te quieres.

Comprobarás las transformaciones que se producen en ti y en tu modo de mirar el mundo, y esto cambiará tu vida.

Ho oponopono, hoy

En el siglo XX, Morrnah Simeona y Hew Len descubrieron esta práctica en Occidente. La tradición ancestral fue modernizada hasta convertirse en una oración que pretende purificar el alma con palabras de amor, perdón y gratitud.

El mantra Ho Oponopono moderno es simple:
“Estoy afligido. Perdóname, por favor. Gracias”.
Este mantra es un objeto excelente de meditación. Puede ser repetido mentalmente, en voz alta y hasta cantado.
“Las cuatro palabras que curan” son las llaves más eficaces de autocuración que existen porque se basan en el amor que expresas, a través de las palabras que pronuncias, para alcanzar tu subconsciente en el cual residen los recuerdos que son un obstáculo en los procesos vitales.

“Las cuatro palabras que curan” está basado en las filosofías hawaianas, con el fin de curar recuerdos, personas, espacios y situaciones. Para practicar “las cuatro palabras que curan” no necesitas estar en un estado definido de relajación, puedes pronunciar estas frases en cualquier momento del día aunque estés dedicado a otra actividad cualquiera.

Con las cuatro palabras que curan puedes eliminar, de raíz, tu dolor emocional o físico simplemente reconociéndolo como un recuerdo y agradeciendo el haber salido a flote, para curarte. Lo mismo harás cuando tengas conflictos con personas alrededor de ti, comenzando tu proceso de limpieza.

Establece en tu conciencia el punto común con estas personas y tú para pedir perdón de esa manera por ese momento difícil que provocaste en el pasado, o en un momento paralelo a éste, creando así la misma conciencia universal. Y así es como recobras tu paz mental y tu equilibrio en relación con los otros seres de la Tierra.

Las cuatro palabras curan porque te liberan de la trampa mental que consiste en dar a entender, en convencer a alguien que debe cambiar, y te liberan de la ilusión de pretender modificar los comportamientos de otros. Son una práctica interior e individual que limpia y transmite los recuerdos del pasado que constantemente penetran transformándolos en luz pura, de tal modo que te llega la inspiración de la Divinidad. Lo ideal es que tengas la posibilidad de practicarlo cada vez que sea necesario, teniendo en cuenta que cuanto más a menudo lo hagas antes te curarás de tus recuerdos del pasado, sin tener que revivir momentos dolorosos.

“Las cuatro palabras que curan” se dirigen a la divinidad que está en ti, al Dios / diosa que eres, y lo mismo a toda la humanidad con la historia de sufrimiento de cada uno. Entenderás las palabras que te permitirán acceder a tu historia personal de manera tranquila, permitiéndote tener una satisfacción más grande y un sentido de pertenencia a este planeta.

Oración a la divinidad

Divinidad circula a través de mí, perdóname por haber creado esta realidad dolorosa.

Enséñame a quererme y a sentir la gratitud por el don de la vida, por el regalo de mi existencia.

Divinidad, deposito en ti todos los recuerdos y vibraciones negativas que llegaron hasta mí para que las transformes en luz y en cada ser creado desde el principio de la humanidad. Que así sea.

Para limpiar mi subconsciente de toda la carga emocional almacenada en él pronuncio una, o muchas veces durante el día, las cuatro palabras que curan:

“Estoy afligido, perdóname, gracias, te quiero”.

Declaro estar en paz con todas las personas de la Tierra con las cuales tengo deudas:

“Estoy afligido, perdóname, gracias, te quiero”.

Eximo totalmente de culpa a aquellos de los que creí que yo recibía el dolor y el maltrato porque, simplemente, me devuelven lo que pude hacerles en otra vida, en otro tiempo:

“Estoy afligido, te pido perdón, gracias, te quiero”.

Hasta si me es difícil perdonar a alguien, soy yo el que pide perdón ahora en este instante, en este tiempo.

“Estoy afligido, perdóname, gracias, te quiero”.

Por este espacio sagrado en el que vivo diariamente y en el cual no me siento confortable.

“Estoy afligido, perdóname, gracias, te quiero”.

Por esa relación tan difícil cuyas malos recuerdos conservo.

“Estoy afligido, perdóname, gracias, te quiero”.

Por mi vida presente, mi vida pasada, mi trabajo, mis allegados. Divinidad limpia en mí lo que contribuye a mis faltas.

“Estoy afligido, perdóname, gracias, te quiero”.

Si mi cuerpo físico experimenta ansiedad, preocupación, culpabilidad, miedo, tristeza, nostalgia, dolor, digo o pienso que mis recuerdos me gustan, estoy feliz de la oportunidad de poder liberarle y liberarme.

“Estoy afligido, perdóname, gracias, te quiero”.

En este instante afirmo que te quiero. Pienso en mi salud emocional y en la de mis seres queridos: te quiero.

Por mis necesidades y por aprender a esperar sin ansiedad y sin miedo, reconozco aquí los recuerdos.

“Estoy afligido, te quiero”.

Tierra-madre querida, sabes quién soy, perdóname por haber creado la realidad que tú y yo vivimos.

Ayúdame a quererte y a sentir gratitud por el don de la vida, por el regalo de mi existencia que es también la tuya.

Divinidad, limpia todos los recuerdos y vibraciones negativas que llegaron hasta mí, para que transmitas tu luz a todos los seres de la creación que habitan la Tierra desde los orígenes de la humanidad.

Para concluir, este informe es mi contribución a tu salud emocional que también es la mía. Sé muy bien que en la medida en que continúes curándote yo también lo haré.

Es por eso que, te digo ahora que estoy afligido por los recuerdos del dolor que comparto contigo.

Te pido perdón por unir mi camino con el tuyo para curarme.

Hooponopono: meditacion guiada

Si queremos tener un impacto positivo sobre el mundo y crear un mundo mejor para los animales, los seres humanos y el planeta las enseñanzas espirituales insisten en la importancia, en primer lugar, de tomar la responsabilidad de nuestra propia transformación interior. Así como lo dice Gandhi: “debemos hacer nosotros el cambio que deseamos ver en la gente”.

Ho’ oponopono es un antiguo método espiritual hawaiano de curación interior que da por sentado que curando nuestros “recuerdos inconscientes”, curamos también a la gente.

Escogimos presentarte este enfoque porque la percepción del mundo que está vinculado a él nos pareció interesante como elemento de reflexión, particularmente en cuanto al sitio de nuestra responsabilidad en la creación de nuestra vida, de nuestro mundo y de nuestro universo. En cuanto al método mismo, su sencillez extrema desviará posiblemente a algunos mientras que otros descubrirán una profundidad efectiva.

Este artículo presenta una introducción a este enfoque que te permitirá, si lo deseas, comenzar a ponerlo en práctica en tu vida. Y si quieres ir más lejos encontrarás, al final de este artículo, una lista de recursos y libros sobre el tema.

La percepción del universo según ho oponopono

meditacion oponoponoFundamentos del método ho oponopono extraídos del libro “Ningún límite” de Joe Vitale.
· El universo físico es una creación de mis pensamientos.
· Si mis pensamientos son cancerígenos crean una realidad física cancerígena.
· Si mis pensamientos son perfeccionados crean una realidad física llena de amor.
· Soy al 100 % responsable de la creación de mi universo físico tal y como es.
· Soy al 100 % responsable de la corrección de los pensamientos cancerígenos que crean una realidad enferma.
· Nada existe fuera. Todo existe en pensamientos en mi espíritu.

En esta visión del universo el mundo entero es nuestra creación, una proyección de nuestros pensamientos, de nuestras creencias y de nuestros sentimientos interiores. Concretamente, significa que si se siente amor se crea y manifiesta el amor en nuestra vida. Y a la inversa, si se tienen pensamientos de miedo y odio tenderemos a manifestar en nuestra vida circunstancias y personas con estas energías de miedo y odio.
Esto reúne lo enseñado respecto a la Ley de la Atracción presentada en el DVD ‘El Secreto’ que millones de personas ya vieron en el mundo.
Sin embargo, no creemos nuestro universo únicamente partir de nuestro consciente (que representa solamente la parte emergida del iceberg). Creemos también, y sobre todo, nuestra realidad a partir de los recuerdos contenidos en nuestro inconsciente (la parte inmersa del iceberg).
Estos recuerdos son como viejos programas que giran continuamente en nuestro inconsciente y que están basados en creencias, pensamientos y sentidos que nos vienen del “pasado”. Todas las situaciones, encuentros, experiencias de nuestra vida presente son percibidos a través del filtro de estos recuerdos pasados. Son nuestras memorias las que colorean y crean continuamente nuestra realidad.
Si verdaderamente queremos transformar nuestra vida y el mundo en el cual vivimos, es esencial que reconozcamos la existencia de estos recuerdos inconscientes y que aprendamos a aceptarlos y a liberarnos.

¿Quién está en los mandos de nuestra vida?

Según el método Ho’ oponopono, todo lo que hacemos está dirigido, bien sea por la inspiración (la fuente espiritual de nuestro ser, libre de todo acondicionamiento), o por nuestros recuerdos (nuestras programaciones inconscientes). La mayoría de las veces son nuestros recuerdos los que dirigen nuestra vida aunque no somos conscientes de ello. Se quiera o no, nuestras reacciones frente a la vida están programadas y acondicionadas por nuestros recuerdos.

Tomemos el ejemplo de un niño que sufre en el momento de su vida una experiencia que tiene un gran efecto traumático para él: le pega un “niño grande” en la escuela. Su inconsciente interpreta esta experiencia y llega a la conclusión de que “el mundo está hecho para los fuertes”. “Los débiles no tienen ninguna posibilidad y se dejan vencer por los fuertes”. Va a necesitar, de ahora en adelante, ser el más fuerte en todas las circunstancias, porque si no será un perdedor y esto no es lo que quiere para su vida. Este proceso se coloca a un nivel, la mayoría de las veces, totalmente inconsciente.
Este niño ya creció, se hizo un hombre fuerte, bastante duro, intransigente, exigente e impaciente. A las personas a las que considera débiles no las resiste. En cuanto a los otros hombres y mujeres fuertes con los que cruza en su camino sólo tienen influencia sobre él si son aún más fuertes porque si no es así es él quien les domina. Se creó así una persona completamente conforme con sus creencias inconscientes sobre la vida, el mundo y otros.
Pero un día se dará cuenta que sus niños le temen, sus colegas le evitan y su mujer amenaza con dejarle si no se abre más a sus verdaderos sentimientos.

Si acepta su responsabilidad en las circunstancias que atrajo a su vida y se recupera interiormente, podrá tener una oportunidad excelente de hacer un trabajo de curación interior con el fin de liberar sus recuerdos inconscientes y transformar todo el universo que se creó.

Esto es un ejemplo extremadamente simplificado y un poco caricaturesco. La realidad evidentemente es más compleja, con recuerdos múltiples que interactúan simultáneamente en nuestro inconsciente para crear el mundo físico en el cual vivimos. Estas memorias se programaron no sólo a lo largo de nuestra vida actual, sino que existen unas memorias transgeneracionales que nos vienen de nuestros padres, abuelos, incluso bisabuelos

Si se tiene en cuenta la teoría de la reencarnación, podemos añadir todas los recuerdos de las vidas pasadas. Total, todas estos recuerdos interactúan sin interrupción en la manifestación de nuestro universo y es por eso que nuestro pequeño yo consciente está muy lejos de controlar lo que pasa, contrariamente a lo que se cree.

El intelecto o el consciente crée que toma sus decisiones libremente, que puede resolver los problemas, que controla sus experiencias y la manera en la que administra su vida, pero se equivoca. Son los recuerdos los que dictan nuestro inconsciente, los comportamientos y las reacciones que tenemos, aquello en lo que pensamos, creemos y sentimos.

Mientras no hayamos aprendido a liberarnos de la influencia de estos recuerdos continuaremos “jugando al pasado” en nuestra vida presente, y no podremos tener acceso a la inspiración verdadera que pide que seamos claros, puros y plenamente presentes y libres de todo acondicionamiento.
El yo consciente no tiene el poder de realizar este milagro y nuestro inconsciente todavía menos (como decía Einstein, no podemos resolver un problema en el mismo nivel en el que le creamos).

Es pues, a nuestra dimensión espiritual a la que va a dirigirse para cumplir este trabajo de liberación interior. Para esto hay que comenzar por tomar enteramente la responsabilidad de nuestra vida y nuestro universo.

Soy al 100 % responsable de la creación de mi universo físico tal y como es.
Esto significa que absolutamente todo de lo que soy consciente en mi universo sucede bajo mi responsabilidad y esto concierne no sólo a mi vida, mi familia, mis relaciones, mi trabajo, mi nivel de vida, mis bienes materiales, etc., también al estado y nivel de conciencia del mundo en el cual vivo (que incluye a la vez guerras y actos de compasión; hambre en la gente y “Médicos sin fronteras”; contaminación y el movimiento para la ecología; el sufrimiento del pueblo animal sobre la Tierra, y el despertar de las conciencias). El universo físico entero es una creación de mi espíritu: nada existe fuera, todo existe en mi conciencia y en ninguna otra parte.

Paradójicamente, el hecho de reconocer mi entera responsabilidad, en lugar de agravar el peso sobre mis hombros, me libera porque significa que estoy lejos de ser impotente en este mundo, que tengo el poder de transformarlo y que puedo escoger crear un mundo mejor para los animales, los seres humanos y el planeta.

Por otro lado, es verdad que aunque soy al 100 % responsable de la creación de mi universo físico tal y como es, no por eso soy culpable. Es fundamental comprender bien esta distinción: “responsable” significa “capaz de dar una respuesta”. En efecto, según Ho’ oponopono, llevamos esta respuesta en nosotros mismos, en nuestra propia transformación interior para curar y liberar lo que en nosotros causó el problema que percibimos como “exterior”.

La buena noticia es que según Ho’ oponopono, no es necesario conocer el origen del problema para poder resolverlo. Simplemente, debemos tomar entera responsabilidad en nuestro corazón y espíritu y practicar el método que presentamos más abajo.
Cuando liberamos esos recuerdos creamos un paso puro y claro para la inspiración divina que nos permite actuar con sabiduría, rectitud y fuerza en el mundo (tampoco de manera limitada e inadaptada, con comportamientos autoprogramados y dirigidos por nuestros recuerdos del pasado).

Meditacion con el hooponopono: el método

El Dr. Ihaleakala Hew Len es un terapeuta hawaiano que contribuyó curando toda una sección de hospital (en el que los pacientes eran personas mentalmente perturbadas que habían cometido crímenes) aplicando el método de curación anterior.

Por cada paciente, el Dr. Hew Len se preguntaba quién, en él, había creado todos esos sufrimientos y enfermedades entre sus pacientes. Esta interrogación no pedía forzosamente respuesta sino, simplemente, la toma de responsabilidad del universo que creamos.

Luego, no se trata de buscar “de desbaratar” nuestros recuerdos (nuestros pensamientos y creencias limitantes, nuestros miedos, nuestros odios, nuestras cóleras), estos no desaparecen cuando se lucha contra ellos. Muy al contrario, aquel que se resiste persiste y hasta tiende a reforzarse.

Todo el Ho’ oponopono está basado en la idea que el amor es la fuente de curación de los problemas y el Dr. Hew Len cura a todas esas personas simplemente volviéndose hacia el divino con las palabras “te quiero” (a veces también “estoy afligido”, “perdóname”, o “gracias”). Según él, esta forma de meditación y oración, crea una apertura espiritual que permite la curación interior y la liberación de los recuerdos y así, consecuentemente, la transformación del mundo exterior.

No son tanto las palabras pronunciadas las que “curan” como la actitud interior que este método nos permite generar en nosotros mismos, es decir:
· Tomar la responsabilidad entera de todo nuestro universo.
· Conectarse a nuestra dimensión espiritual.
· Evocar la energía de amor y abrirnos al poder de curación de la fuente espiritual de la vida y el universo.

Esto no quiere decir que no haya que también actuar concretamente. Ambos enfoques (meditación y acción) son complementarios: Ho’ oponopono actúa sobre los planos espirituales liberando los bloqueos, permitiéndonos unir nuestra inspiración e intuición (sabiduría interior) para actuar con más discernimiento y serenidad.

Por otro lado, esta práctica pone término a la tendencia tan humana de los pensamientos negativos frente a un problema o una dificultad, animándonos a enfocar nuestra atención, pensamientos y corazón sobre la dimensión espiritual de la vida, todos los seres y el amor. El hecho de evitar la acumulación de energías negativas alrededor del “problema” evocando energías positivas, es profundamente beneficioso ya en sí mismo.

Meditación guiada de hooponopono: en la práctica

Piensa en algo, en una situación o en una relación que plantea problemas a tu vida. Luego, guardando en el espíritu esta situación o esta relación, vuélvete hacia el divino en ti mismo (Dios, el Gran Espíritu, o el nombre que le des a la fuente espiritual de la vida y de todo el universo), y comienza a pronunciar silenciosamente las palabras “yo te quiero”. Tú mismo puedes dirigir estas palabras hacia el divino, así como hacia todos seres concernidos, incluidos tus recuerdos (pero si es más fácil para ti, puedes dirigirte sólo al divino). Simplemente continúa repitiendo estas palabras durante algunos minutos. Al cabo de un momento, comenzarás a sentir el amor como un testigo del trabajo de curación interior y del principio de la transformación exterior (de la situación o de la relación en cuestión).

Sin embargo, es importante la suelta-toma sobre el resultado de tu trabajo interior. En efecto, si estás demasiado atado al resultado en particular que quieres obtener, creas una tensión interior que no favorece la manifestación exterior hacia este trabajo con amor y paciencia para ti mismo, sabiendo que todo el amor emitido tiene un impacto en alguna parte de tu vida y en tu mundo. Aunque no sepas dónde, cuándo y cómo tomará cuerpo en tu universo.

Propuesta de aplicación Vegan Spirit:

Tú mismo puedes trabajar, por ejemplo, en el sufrimiento animal sobre nuestro planeta, y sobre las consecuencias nefastas y destructoras de la esclavitud del pueblo animal, no sólo por los animales (sufrimiento, explotación, muerte), sino también por los seres humanos (enfermedades, hambre en el mundo, debilitamiento de la conciencia espiritual), y por el planeta (contaminación, deforestaciones, despilfarro del agua, calentamiento global, etc.).
Pregúntate quién, en ti, es responsable de esta situación sobre la tierra (simplemente debemos aquí reconocer que hay en nosotros mismos partes que sufren, partes enfermas, partes contaminadas que son reflejadas en nuestro universo físico bajo la forma del sufrimiento y de la explotación animal). No necesitamos saber exactamente de qué sufrimiento interior se trata o de qué contaminación. Sólo necesitamos reconocer que existen en nosotros mismos unos recuerdos que el mundo exterior nos refleja, con el fin de que podamos darnos cuenta de ello y curarlo.

Luego, vuélvete interiormente hacia el divino y comienza a pronunciar silenciosamente las palabras “te quiero”. Repite estas palabras hasta que sientas llena de amor. Date cuenta que este amor cura en ti mismo el sufrimiento, la contaminación, la enfermedad y el mundo exterior. No olvides que en el resultado de tu trabajo interior solo cuenta el amor que pones en ello, y el conocimiento de que este amor tendrá impacto en alguna parte de tu ser, de tu vida y de la gente.

Testimonio

En su libro “Ningún límite”, Joe Vitale publica numerosos testimonios de personas que han utilizado este método en diferentes contextos. Te presentamos el testimonio de Susana Burns, una persona que quiere infinitamente a los animales y que es sensible a su sufrimiento.
Susana descubre un día en Internet el horror del sufrimiento del “oso y su bilis”.

Los osos viven en jaulas poco más grandes que su talla. Para extraer la bilis les practican un corte en el abdomen para llegar hasta la vesícula biliar, donde la bilis fluye por el conducto hepático después de haber sido secretada por el hígado. Un tubo se inserta en el corte para recoger la bilis o un tallo de acero, hundido en el hígado, recoge la bilis para meterla en un estanque situado más abajo. Aproximadamente 10 – 20 ml de bilis al día son recogidos de cada oso. El SMPA (Sociedad Mundial para la Protección de los Animales) cuenta que unos inspectores vieron a los animales gemir, golpearse la cabeza contra su jaula y morderse las patas.

El índice de mortalidad se sitúa entre el 50 % y el 60 %. Cuando no producen más bilis los osos son trasladados a otra jaula, donde son abandonados hasta que mueren de hambre o se les mata para vender sus patas o su vesícula biliar.

Revuelta por las fotos y el calvario de estos osos torturados y encarcelados en estas jaulas minúsculas durante toda su vida, Susana sintió crecer en ella una cólera inmensa hacia los autores de estas torturas. Comprendió que su cólera no haría nada por cambiar la situación y pensó en Ho’ oponopono.
Comenzó, entonces, a repetir “te quiero” y otros mantras del método “estoy afligida, perdón, te quiero, gracias”, y al mismo tiempo, se puso a visualizar que el corazón de todos los responsables de esa atrocidad comenzaba a llenarse de amor, luz, comprensión y compasión.

Incapaz de interesarse por otra cosa aquel día, Susana continuó su trabajo espiritual interior, centrándose en el amor y la compasión para todos los seres maltratados.

Aquella tarde, su marido le propuso ir al cine. Con dudas Susana, finalmente, aceptó ir pero continuó, silenciosamente, su trabajo interior. Durante la película observó, de repente, una imagen, un autobús en segundo plano con una tira publicitaria sobre un costado que mostraba a un oso de felpa, y cuyo mensaje decía: “envié el amor”. Este guiño del “universo” confirmó a Susana que los osos y sus verdugos necesitaban su amor mucho más que su cólera.

Algunos días más tarde, escuchando la televisión, Susana oyó al presentador anunciar que un salvamento de osos acaba de efectuarse. En su corazón Susana sintió inmediatamente que este “mensaje” le era directamente enviado, consagrándosele así la confirmación de que cada uno de nosotros tiene el poder de hacer la diferencia en cualquier parte del mundo.

Para ir más lejos, les recomendamos: Meditaciones Ho Oponopono

meditacion ho oponoponoPor fin podrás sanar en tu vida, aquellas áreas que siempre has deseado mejorar. Esto te ayudará a lograrlo de manera rápida, simple y efectiva.

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