Alcoholismo

alcoholismoAlcoholismo (Dependencia alcohólica, Consumo de alcohol, Consumo excesivo de alcohol)

Consideramos que un 75 % de la población consume alcohol. Para cerca del 10 % de estas personas, este consumo provocará problemas graves para su salud, tendrá repercusiones en su trabajo, su situación financiera, las relaciones con los miembros de su familia y sus amigos. Cuando una persona consume alcohol a pesar del daño que causa a su salud y a su bienestar, consideramos que se trata de dependencia alcohólica o alcoholismo.
Los hombres corren un riesgo cinco veces más elevado que las mujeres de sufrir alcoholismo. No obstante, la incidencia del alcoholismo entre las mujeres aumentó en el curso de los últimos treinta años.

Causas

El alcoholismo es un problema médico. Aunque la causa exacta del alcoholismo sea desconocida, ciertos estudios mostraron que estaba cada vez más probado que la predisposición a esta enfermedad puede ser hereditaria y que los riesgos de padecer de ella aumentan de modo importante entre las familias cuyos miembros (particularmente los padres y los hermanos) tienen una dependencia alcohólica.

Otros factores de riesgo comprenden una alteración psiquiátrica como la esquizofrenia y la depresión. La pobreza, el aislamiento social y la timidez pueden también constituir factores de riesgo.
Además, el modo en el que el cuerpo de una persona trata el alcohol puede tener repercusiones sobre el riesgo de dependencia alcohólica. La investigación mostró que las personas que necesitan más alcohol para obtener su efecto, eran más susceptibles de sufrir dependencia alcohólica.

Todas las drogas influyen en un “mecanismo de recompensa” en el cerebro. Sí, cada vez que una persona consume una droga, se siente bien, y esto le incita a querer consumirla de nuevo. Esta característica común podría explicar por qué la gente tiene un consumo excesivo de drogas, incluido el alcohol. Como en la mayoría de las drogas, si lo consumes regularmente, tu cuerpo necesitará tomar cantidades cada vez más grandes de la sustancia para obtener el mismo efecto. Este fenómeno se llama tolerancia y puede constituir el factor contributivo final a la dependencia.

Síntomas y complicaciones

El alcohol es un veneno para varios tipos de células humanas. En cantidad débil, el alcohol inhibe la actividad de estas células. A dosis elevadas el alcohol puede matarlas. Aunque la inmensa mayoría de las drogas que actúan en el cerebro estimulan la producción de hormonas cerebrales, particularmente la serotonina y la dopamina, el alcohol, al contrario, disminuye las concentraciones de estas sustancias químicas. El alcohol actúa como un depresor del sistema nervioso y ejerce el efecto químico opuesto a una medicina antidepresiva. Sin embargo, porque el alcohol disminuye la actividad en la parte del cerebro que controla, la inmensa mayoría de la gente encuentra que este efecto es agradable cuando consume una cantidad moderada de alcohol.

Cuando el alcohol es consumido a dosis más elevadas se vuelve rápidamente una sustancia tóxica. Los principales síntomas de esta intoxicación son los vómitos, el estupor, los cambios del comportamiento y una alteración importante del sistema nervioso central. Luego, llega la deshidratación y un dolor de cabeza intenso. A dosis elevadas, el alcohol puede matar porque suprime la función respiratoria o la función cardíaca.

Hasta en dosis no mortíferas, el alcohol puede causar la muerte. Es lo que ocurre con la neumonía de deglución cuando las personas profundamente adormecidas, después de una noche de borrachera, se asfixian cuando sus vómitos son inhalados por sus pulmones. En condiciones normales el reflejo faríngeo previene la aspiración de los vómitos, pero cuando el sistema nervioso está deprimido este reflejo no funciona normalmente.

Por otro lado, una persona que consume alcohol en ayunas tiene riesgo de tener una crisis de hipoglucemia, es decir que el alcohol provoque una caída brusca de la tasa de azúcar en su sangre. Aparecen síntomas neurológicos tales como el estupor o un comportamiento anormal y, en casos graves, convulsiones o un coma. Una persona en ayunas corre peligro de tener que ir al hospital debido a esta hipoglucemia, aunque su tasa de alcohol etílico en la sangre sea inferior a la cantidad permitida para conducir un vehículo. Esta situación es particularmente peligrosa para una persona afectada de diabetes y que toma insulina para bajar su tasa de azúcar sanguíneo.

El consumo excesivo de alcohol durante años puede provocar los problemas crónicos de salud siguientes:
· Arritmias. Ritmos cardíacos anormales que pueden causar la muerte súbita a una persona joven que consume alcohol de modo excesivo.
· El béribéri (una carencia en vitamina B1). A las personas que tienen una dependencia alcohólica les falta, frecuentemente, vitamina B1 (la tiamina). Esta deficiencia puede ser el principio de lesiones cardíacas y de una degeneración mental.
· Lesiones cerebrales. El alcohol mata las células del cerebro.
· Diabetes.
· Lesiones cardíacas (miocardiopatía) caracterizadas por cambios de la talla y estructura del corazón.
· Hipertensión arterial (presión sanguínea elevada).
· Enfermedad del hígado, como la cirrosis.
· Pérdida de sensibilidad en las manos, pies y otras regiones del cuerpo, causadas por los efectos del alcohol sobre el sistema nervioso.
· Úlceras gástricas y gastritis (inflamación de la mucosa del estómago).

Son sólo algunos de los problemas estrechamente vinculados al alcoholismo. De hecho, un consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de sobrevenida de casi todas las enfermedades.
Observamos que el consumo de alcohol durante el embarazo tiene efectos nefastos sobre el niño que nace. La investigación mostró que hasta las pequeñas cantidades de alcohol consumidas durante el embarazo podían provocar cambios neurológicos en el feto en desarrollo. Un consumo moderado de alcohol durante el embarazo puede llevar al nacimiento de un niño afectado por el síndrome del alcoholismo fetal, un síndrome neurológico grave que causa lesiones intelectuales y mentales permanentes.

Diagnóstico

sintomas del alcoholismoLa inmensa mayoría de las personas saben muy bien si controlan su consumo de alcohol o es el alcohol el que controla su vida. Cuando una persona se siente culpable por su consumo de alcohol, hay posibilidades de que tenga un problema de alcohol.

He aquí otros signos de dependencia alcohólica:
· Experimentar contrariedad cuando alguien sugiere beber menos.
· Consumir alcohol hasta cuando las consecuencias podrían ser nefastas (por ejemplo, en el trabajo).
· Tomar alcohol por la mañana para hacer frente al día.
· Beber más de lo necesario en el momento de reuniones sociales.
· Esconder las botellas de alcohol en casa o el trabajo.
· Beber solo o a escondidas.
· Sentir indiferencia con respecto a las actividades de ocio que antes le proporcionaba placer.

Si crees que corres un riesgo de dependencia alcohólica, o si conoces algún caso, consigue ayuda. Diversos recursos están disponibles. Consulta la sección “Tratamiento y prevención” para detalles suplementarios.

Tratamiento y prevención

Ciertas personas manifiestan síntomas físicos graves cuando tratan de abstenerse de beber alcohol. Las alucinaciones y el delirium tremens, considerados como síntomas de intoxicación, son causados por una sobriedad brusca. Las personas que tienen una dependencia alcohólica presenta síntomas como miedo, confusión, fiebre y pulso rápido cuando la droga no entra en su cuerpo. El tratamiento en un medio hospitalario y la toma de medicinas ansiolíticas pueden ayudar a atenuar los efectos físicos durante esta fase de destete.
Para la mayoría de las personas que dejan de beber alcohol el peligro más grande es empezar, de nuevo, a consumirlo (tener una recaída).

No es fácil ayudar a una persona con dependencia alcohólica, ya que la inmensa mayoría de ellas niegan este problema (esta negativa está vinculada a los cambios cognitivos asociados a la enfermedad). Puede que tengas que levantar al sujeto más de una vez y que tengas que hacer participar a amigos y miembros de la familia para encontrar ayuda. Es preferible tratar al sujeto con calma, sin lanzarle acusaciones y poniendo énfasis en apoyarle.

Existen intervenciones diversas y eficaces para tratar el alcoholismo. Ciertas personas se hallarán en situación de modificar o terminar su consumo de alcohol después de que una persona, en la que tengan confianza, les haya mencionado los efectos devastadores de su comportamiento. Desgraciadamente, las intervenciones de la familia y de los amigos son suficientes sólo en una minoría de los casos. El movimiento de Alcohólicos Anónimos (AA) puede constituir una posible elección. Reconocidos por su programa en doce etapas, este organismo internacional puede ser de gran utilidad para numerosas personas gracias a los esfuerzos personales y gracias a su apoyo. Para conseguir información más amplia, busca el número de teléfono del organismo AA en tu anuario local.

Por otro lado, numerosas colectividades tienen acceso a programas diversos de dependencia alcohólica que gozan de apoyo público. También, existen muchos programas privados. Consulta a un profesional de los cuidados de salud para saber qué tipos de servicios están disponibles.

Varias medicinas pueden también ayudar cuando son utilizados en combinación con otras formas de tratamiento. Estas medicinas actúan de manera diferente. Algunas suprimen la necesidad imperiosa de beber (por ejemplo, naltrexone *), algunas causan reacciones físicas desagradables en el momento del consumo de alcohol (por ejemplo, disulfirame) y otras atenúan los síntomas físicos asociados con el destete (por ejemplo, diazépam y clonidine).

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