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¿Cómo mejorar mi voz?

Como mejorar mi voz
Como mejorar mi voz

¿Cómo trabajarla?

Un pequeño preámbulo:

La voz está presente en la mayoría de nuestras situaciones diarias, sean personales o profesionales.

Queremos mejorar, bien sean nuestras actitudes o nuestra apariencia. Nos probamos ropas nuevas, experimentamos con diferentes peinados, trabajamos muchos aspectos de nuestra personalidad pero, muy raramente, nos ocupamos de la voz.

Hay una idea muy difundida que consiste en aceptar que la población está separada en dos grandes categorías: los que tienen una “bella” voz y los otros. Nos situamos, en general, en la segunda categoría.

Nuestra voz está en evolución constante. Podemos mejorarla sin ser un cantante, comediante, abogado… Todo el mundo puede utilizar, a diario, las herramientas necesarias para mejorar su voz.

Consejos para mejorar tu voz

SOPLAR

La voz es instrumento de viento (no de cuerda) por lo que se entiende que hay que soplar para crear sonido.

Hablamos de respiración abdominal y, en efecto, para soplar correctamente hay que contraer el vientre y las capas profundas de los músculos transversales.

Es la contracción la que permite expulsar el aire que se encuentra en los pulmones.
Basta con imaginar que se utiliza una pequeña cerbatana: basta con contraer de manera rápida el bajo abdomen expulsando el aire.

No es la potencia del gesto lo que importa. Es la rapidez de acción y la cantidad de aire utilizada la que garantiza el éxito de la espiración.

INSPIRAR

Parece tan simple que merece que se estudie la cuestión: ¿cómo debemos correctamente inspirar? Muy simplemente, haciendo el gesto contrario al consejo N°1: soltar el vientre. En efecto, si expulso el aire contrayendo la parte baja del vientre, por “el efecto cerbatana”, voy a introducir el aire aflojando esta contracción. Es preferible evitar las grandes inspiraciones voluntarias, que hacen hinchar en exceso la caja torácica bloqueando el cuerpo y la circulación del aire.

La idea de tomar aire es simple: suelta el vientre y el aire vuelve.
Hace falta “dejar hacer”.

VOCALES Y CONSONANTES

Producimos dos tipos de sonido cuando hablamos: las vocales y las consonantes.
Las vocales marcan el sello (la identidad) de mi voz y son responsables del volumen al cual hablo.
Las consonantes son sonidos. Percusiones que permiten rimar mis palabras. Si me apoyo (sin exagerar) en mis consonantes, voy a ser mucho más comprensible y claro en mi discurso.

Más consonantes = Más dinamismo, precisión y comprensión.

JUGAR CON LAS MELODIAS

Si la voz es un instrumento de música hay que sacar provecho de él.
Modulamos, sin interrupción, nuestra voz a diferentes alturas, como las notas musicales. Podemos, por otra parte, escribir la partición vocal de un discurso.

Si no es el caso hablaremos un poco como un robot, mientras que cuanto más modulemos nuestra voz más daremos a nuestro interlocutor, o a nuestro auditorio, una sensación de holgura.

Si se sube la voz el tono será más alegre. Si se baja la voz, más tranquilizador.

NO FORZAR LA VOZ

Y, sobre todo, no crisparse para hablar “mucho”.
Una tensión excesiva en la voz hace que se te marquen las venas del cuello, te pongas rojo, se acelere el ritmo de tu palabra y subas la voz, exactamente lo que no queremos.

Mejor que “forzar” la voz, es repartir el sonido: espacio bucal, espacio nasal y faringe. Cuanto más aflojamos estas zonas más resonará la voz sin tensiones inútiles.

ESCUCHARNOS

Habríamos podido comenzar con este punto porque el órgano que controla la voz es el oído.
Tan pronto como un sonido es creado, percibido por él, lo analiza y corrige.
En efecto, si no oigo mi voz la controlo menos.

Entonces, ¿cómo entendernos? Sitúa tus manos con las palmas hacia la cara con el fin de redirigir el sonido hacia las orejas. Nos entendemos mucho mejor, instantáneamente.

Se escucha bien el sonido. Luego, quita despacio las manos tratando de continuar oyendo el mismo sonido. Vamos a modificar la voz pero sin saber cómo.

JUGAR

Es ciertamente el consejo mejor a mi juicio: jugar con la voz, una condición indispensable para tener una voz plena.

Es lo que viven los artistas a diario.

La voz es una herramienta magnífica. Aprovéchate de ella y utilízala con placer.

¿Cómo mejorar tu voz al hablar?

Como mejorar tu voz
Como mejorar tu voz

Ciertas personas tienen el poder de expresar emociones fuertes a través de su voz. Ese carisma que hace que el auditorio esté colgado de sus labios cuando pronuncian algunas palabras, evidentemente, no es el caso de todo el mundo.

De hecho, muchos oradores hacen balance sobre la calidad de la voz. La encontramos demasiado aguda, demasiado grave, no lo bastante estable ni fiable para difundir, de manera óptima, el mensaje que se envía.

La voz y su resonancia psicológica

Gran número de personas que deben tomar la palabra en público de manera recurrente siguen formaciones para volver su voz más percutiente. Aprenden a respirar más eficazmente en el momento de hablar o a articular mejor, con el fin de que el mensaje difundido sea comprensible.

Pero esto no es todo. La voz presenta una particularidad que deberás superar con el fin de reforzar tu credibilidad: no suena de la misma manera a tus oídos que a los de tus oyentes.

· Librarse del factor psicológico de distorsión, razón por la cual percibes tu voz de una manera muy diferente que el resto del auditorio. Es la forma de los huesos del cráneo los que cambian el sonido captado por el oído interno. Así, numerosos son las personas que no reconocen su propia voz cuando la oyen registrada en una máquina.

Esta limitación es únicamente psicológica. Si la inmensa mayoría de la gente dicen detestar su voz, ninguna formación podrá cambiar esto. Sólo la voluntad de hacer caso omiso a este fenómeno podrá ayudarte a tener confianza en tu soporte más fiel de comunicación.

La voz, un elemento sensible a la higiene de vida

Si no se puede cambiar la calidad de la voz, podemos impedir que sea afectada por nuestras malas costumbres que podrían perjudicar la claridad del mensaje que se desea compartir con el gran público. Tu objetivo, antes de dar el paso, es proteger tu voz para evitar que te traicione en plena entrevista.

· Algunos principios de precaución. Con el fin de no deteriorar el estado de tus cuerdas vocales y conservar la credibilidad y fuerza de tu voz, ciertas medidas pueden ser tomadas. Así, antes de hablar en público, deberás evitar cantar (en tu coche, bajo la ducha), hablar demasiado para no cansar tus cuerdas vocales, beber líquidos demasiado calientes o demasiado fríos, fumar (activamente o pasivamente), respirar el humo demasiado espeso soltado en la discoteca, aullar a voz en grito y expirar por la boca en el momento de una sesión de natación.

Puede que no te guste tu propia voz, pero acuérdate que el público no es de la misma opinión porque no tiene idea de la manera en la que percibes los sonidos que salen de tu propia boca.

Para salvar esta barrera psicológica está recomendado entrenarse, regularmente, tomando la palabra por magnetófono con el fin de poder analizar la fuerza y debilidad de tu voz, adaptando mejor tu respiración para reforzarla durante los tiempos débiles. Debes saber que tu higiene de vida es un factor determinante en la eficacia de tu comunicación verbal.

Ejercicio para mejorar la voz

Sorda, rota, estrepitosa, monótona… Una mala voz puede indisponer y hasta frenar una carrera. La voz desempeña un papel capital en la imagen que se da.

La voz es el reflejo de la personalidad. Evita los gestos, el sentimiento de inseguridad interior, la bajada de tono. El secreto consiste en rectificarlo. La voz se fabrica al 80 % por el cerebro que anticipa la emisión del discurso, y al 20 % por el conjunto del cuerpo que concreta el mensaje. De ahí la importancia de trabajar con los cinco sentidos las fuentes de emociones.

Voz fuerte y atronadora

Origen: rebosas energía, tienes miedo de no ser escuchado o necesitas expresar poder.
Efecto producido: injerencia, autoritarismo, arrogancia.

Una voz estentórea es útil sobre un estrado, pero insoportable en una reunión.

Solución: calmarse comprendiendo que chillar es inútil. Olvidar la forma para volver al fondo de los argumentos. Tomarse un tiempo para tragar saliva entre cada frase. Trabajar en el gusto de las palabras, su sustancia, su sensación en la boca.

Voces débiles, abuñueladas o gangosas

Origen: por timidez o falta de confianza en ti no sabes cómo imponerte.

Efecto producido: lado enfermizo, blandura incluso lascivia. Voz pobre ante un puesto de responsabilidad.
Solución: despertar la energía de tu cinturón abdominal con el trabajo de los músculos oblicuos y tansversales. Un joggin ligero, el yoga, el taïchi, la gimnasia ayudan a conectar tu cuerpo. Trabaja, en paralelo, la tonicidad de tu dicción cincelando las consonantes que dan sentido a las palabras. Cada mañana, entrena tu voz.

Voz monocorde

Origen: no puedes imitar el modelo paterno de una voz rica en inflexionespor falta de la presencia física y vibrante de un adulto masculino.
Efecto producido: somnolencia, indiferencia, aburrimiento profundo.

Solución: cantar en todos los tonos, los más elevados y los más bajos para aprender a sentir las vibraciones. Se trata de reeducar el oído para que capte todos los sonidos, recreeando su teclado de sensaciones internas.

Voces agudas, altura posada

Origen: quieres llamar la atención y tu aparato vocal se crispa.
Efecto producido: irritación que evoca el histerismo, impresión de inmadurez.
Solución: relajarse y flexibilizar el cuerpo, levantado, bien centrado sobre los talones más que sobre los dedos del pie. Respetar tu anatomía y visualizarte como un bejuco o un alga en el agua. Luego, afloja tu vientre y nalgas con el fin de liberar los espacios internos. Al final, conságrate a lo que se dice.

Voz ronca, deshilachada y apretada

Origen: la voz se pierde y tus tomas de aire son demasiado altas, demasiado anchas.
Efecto producido: sofocación y raspado de la garganta por mimetismo con el orador. Esa voz, desacredita.
Solución: correr con pequeñas pisadas o pedalear sobre una bicicleta estática, hablando a un compañero del deporte. Con esfuerzo físico, las peroratas son más cortas y el individuo recobra una respiración normal. Deglutir saliva. Seguir una dieta que elimine las mucosidades en el aparato ORL, garganta y faringe. Hay que olvidar los ácidos, productos lácteos, azúcar (salvo el de las frutas) y el gluten.

Para ir más lejos, les recomendamos el excelent: La voz del exito

ejercicios para mejorar su vozTal parece que la clave para crecer en tu carrera profesional no es la que tenías en mente. El ingrediente esencial para que un hombre sea exitoso en su trabajo es que tenga una voz profunda y grave.

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