La anemia

anemiaLa anemia es una afección caracterizada por un número anormalmente débil de glóbulos rojos en sangre. Los glóbulos rojos transportan oxígeno a todo el organismo, y un número insuficiente de ellos puede tener consecuencias graves.
La anemia ferropénica (causada por una carencia de hierro) es el tipo de la anemia más frecuente y pueden padecerla niños y mujeres de cualquier edad, especialmente las mujeres que todavía tienen sus reglas.

La anemia con hematíes falciformes (glóbulos rojos en forma de hoz) es otra forma conocida de anemia. Varios millones de personas en el mundo entero la padecen. Se trata de una afección hereditaria, transmitida de los padres a sus hijos por la intervención de genes defectuosos.

La anemia aplásica es una afección rara que sobreviene cuando la médula ósea no produce las células de la sangre.

Este tipo de anemia es muy grave pero poco frecuente, afortunadamente. Su incidencia es de dos a doce nuevos casos por millón de personas al año. Los adultos y niños pueden padecer esta forma de anemia.

La anemia inflamatoria afecta a personas alcanzadas por enfermedades que duran más de uno o dos meses. Las enfermedades comprenden la tuberculosis, el VIH, el cáncer, las enfermedades renales, las de hígado y los desórdenes reumatológicos.

Causas

La anemia no es una enfermedad en sí, sino un estado atribuible a otros problemas de salud. La anemia puede surgir a consecuencia de:

Pérdidas sanguíneas

Las pérdidas sanguíneas son la causa más frecuente de la anemia. Numerosas mujeres presentan anemia porque su dieta no asegura una aportación de los nutrientes necesarios para reemplazar las hemorragias mensuales de las menstruaciones.

Las hemorragias gastrointestinales son otra causa frecuente de pérdida sanguínea. Estas hemorragias pueden ser atribuibles a enfermedades como la colitis ulcerosa, el divertículo y el cáncer del colon. Ciertas medicinas como el ácido acetilsalicílico (AAS) y los antiinflamatorios no esteroideos, pueden provocar hemorragias gastrointestinales.

Las afecciones siguientes también pueden causar hemorragias:

  • Úlceras gástricas
  • Hemofilia
  • Hemorroides
  • Anquilostomas

Producción insuficiente de glóbulos rojos sanos

La causa más frecuente de la carencia de hierro, en cualquier parte del mundo, es una aportación alimentaria insuficiente de él. El organismo necesita hierro para producir hemoglobina, la proteína presente en las células rojas que transporta el oxígeno de los pulmones hacia el resto del cuerpo. La hemoglobina da su color rojo a la sangre. También, a menudo, observamos carencias en vitaminas B12 y ácido fólico.

Entre las personas que necesitan una aportación mayor de hierro encontramos a los niños de pecho, las mujeres embarazadas y los adolescentes que necesitan empuje en su crecimiento. Las hemorragias débiles y persistentes también pueden provocar una anemia ferropénica. Hasta una persona con buena salud puede perder diariamente una pequeña cantidad de sangre en sus heces. Una hemorragia ligeramente más importante puede, fácilmente, pasar inadvertida y ser suficiente para provocar una anemia.

La causa de la anemia inflamatoria no se conoce en su totalidad. Está vinculada a una disminución de la producción de glóbulos rojos.

La vida útil de un glóbulo rojo sanguíneo es de cuatro meses aproximadamente. Los glóbulos rojos deben ser reemplazados por los nuevos que se producen en la médula ósea. Se padece de anemia aplásica si tu médula ósea fue destruida, sufrió lesiones graves y no puede producir glóbulos rojos. Ciertas medicinas, lo mismo que la radioterapia, pueden destruir la médula ósea, pero la causa más frecuente es una reacción autoinmune. Tal reacción sobreviene cuando las células que protegen el organismo contra la enfermedad atacan los propios tejidos de la persona. En el 50 % de los casos ignoramos la causa de la reacción autoinmune.

Otras enfermedades pueden provocar la destrucción de la médula ósea y causar una anemia aplásica, como hepatitis viral y artritis reumatoide grave. La enfermedad de Fanconi es una aplasia hereditaria rara caracterizada por anomalías de la médula ósea. Pueden tener anemia las personas que sufren de problemas renales importantes, porque los riñones secretan una hormona llamada eritropoyetina que provoca la producción de glóbulos rojos por la médula ósea cuando el cuerpo lo necesita. En caso de afección renal, los riñones no pueden producir esta hormona todo lo necesario para que el cuerpo sea correctamente alimentado de glóbulos rojos, lo que provoca la anemia.

Destrucción rápida de los glóbulos rojos de la sangre

Cuando es sana la médula ósea produce, cada mes, una cantidad determinada de glóbulos rojos. Si la destrucción de glóbulos rojos de la sangre es más rápida que el ritmo de producción, la anemia se instala. Los viejos glóbulos rojos se degradan en el bazo, órgano que filtra la sangre, verifica que no hay infección y elimina las sustancias perjudiciales. Ciertos estados patológicos provocan un aumento del volumen del bazo. Por ejemplo, una enfermedad del hígado o el lupus son dos causas posibles del hiperesplenismo (aumento del volumen del bazo). La malaria y la tuberculosis son otros dos motivos. Cuando el bazo es de un volumen más grande de lo normal retiene y destruye glóbulos rojos sanos, lo que produce la anemia.

La anemia con hematíes falciformes y la talasemia son dos afecciones hereditarias caracterizadas por una forma anormal de los glóbulos rojos de la sangre. La anemia con hematíes falciformes está muy extendida entre las personas de origen afroamericano, mientras que la talasemia es más frecuente en las familias de origen mediterráneo. La anemia falciforme sobreviene en una persona que recibe de su padre y madre una copia del gen que codifica los hematíes falciformes, lo que se traduce en una producción de glóbulos rojos cuya forma es anormal.

El bazo reconoce estos glóbulos rojos como anormales y debe trabajar para eliminarlos, lo que causa un aumento del volumen de este órgano. Esta anomalía provoca una anemia. Curiosamente, el gen de la anemia de hematíes falciformes confiere al mismo tiempo un efecto protector contra el parásito que causa la malaria.
La anemia puede ser causada por una combinación de factores: la anemia está muy extendida entre las personas afectadas por un cáncer. De hecho, cerca de la mitad de las personas alcanzadas por un cáncer desarrollan una anemia. Las causas pueden ser múltiples y comprenden tumores de la médula ósea, hemorragias, carencias alimentarias, quimioterapia y radioterapia que destruyen la médula ósea donde los glóbulos rojos se producen, o una combinación de estos factores.

Entre las personas alcanzadas por disturbios renales graves, la anemia se produce por la combinación de la disminución de la producción de glóbulos rojos, la reducción de la vida útil de los glóbulos rojos y la hemorragia asociada a tratamientos de diálisis.

Síntomas y complicaciones

anemia sintomasLos síntomas de la anemia varían según la importancia de la disminución del número de glóbulos rojos en sangre.
Las hemorragias menstruales o una carencia de hierro tienden a causar una anemia crónica ligera cuyos síntomas son cansancio, palidez y debilidad.

Si la anemia es atribuible a una hemorragia importante, por ejemplo una hemorragia gastrointestinal grave causada por una úlcera, podría la persona sentirse mareada y muy débil, sobre todo si pasa, repentinamente, a la posición de pie.

En caso de anemia grave, los tejidos y los órganos corren peligro de verse privados completamente de sangre y oxígeno. Si llega el caso, las células mueren rápidamente en el curso de un proceso llamado isquemia.

Así como explicamos, en la anemia de hematíes falciformes, los glóbulos rojos de la sangre, que son normalmente de forma redondeada, tienen el aspecto de una hoz. A causa de esta forma anormal, las células quedan bloqueadas en los pequeños vasos sanguíneos e impiden la circulación normal de la sangre.

Las personas afectadas corren peligro de sufrir una isquemia grave en los pies que exige, a veces, la amputación. Las personas afectadas por esta forma de anemia corren un riesgo elevado de sufrir un accidente vascular cerebral porque los hematíes falciformes pueden fácilmente aglutinarse y formar un coágulo que obstruya el paso de la sangre en los vasos del cerebro.

Entre las personas afectadas por cáncer los síntomas más frecuentes de la anemia son el cansancio y el ahogo. Puede ser difícil para estas personas proseguir con sus actividades y conservar su nivel acostumbrado de energía, lo que puede tener efectos muy negativos en las actividades de su vida cotidiana.

Diagnóstico

Tu médico tomará una muestra de sangre para expedirla al laboratorio con el fin de conocer la tasa de hemoglobina en sangre. El resultado se expresa en número de gramos de hemoglobina por litro de sangre. También mediremos el número de glóbulos blancos, plaquetas y otros elementos de la sangre. El tecnólogo de laboratorio también examinará la talla y forma de los glóbulos rojos.

Los resultados de estas pruebas informan al médico sobre el número de los diferentes glóbulos en sangre y su forma, lo que da indicios sobre la causa de la anemia. Por ejemplo, números de glóbulos blancos y glóbulos rojos inferiores a lo normal pueden ser un signo de ofensa de la médula ósea. El médico busca entonces otras enfermedades con arreglo a los resultados del primer análisis de sangre.

Tratamiento y prevención

La elección del tratamiento de la anemia se determina por la enfermedad subyacente que causa esta anemia. Las hemorragias graves son habitualmente tratadas con la ayuda de transfusiones de sangre. Si sufres de una forma de anemia crónica grave, por ejemplo, la enfermedad de Fanconi o la anemia de hematíes falciformes, podrías necesitar recibir regularmente transfusiones de sangre.

Se ha mejorado mucho la esperanza de vida de las personas alcanzadas por anemia falciforme. En otro tiempo era frecuente que las personas jóvenes afectadas no llegaran a la edad adulta.

Administramos suplementos de hierro para tratar la anemia ferropénica. El organismo del niño de pecho puede absorber más hierro en la leche materna que en la de vaca. Las madres que amamantan podrían tomar suplementos de hierro. Estos últimos son útiles para tratar casos de anemia ligera atribuibles a hemorragias gastrointestinales o menstruales.

La vitamina B12, la vitamina C y el ácido fólico desempeñan un papel crucial en la producción de los glóbulos rojos de la sangre. Una carencia de estas vitaminas provoca riesgo de anemia. El buey (carne de vaca) y el pescado son buenas fuentes de vitamina B12. Las verduras no contienen esta vitamina; una persona que no come pescado ni productos lácteos necesita tomar un suplemento de vitamina B12. El ácido fólico está presente en las espinacas, los guisantes verdes, las naranjas y los melones redondos.

Cuando la anemia es causada por una reducción de la producción de glóbulos rojos de la sangre, como en el caso de cáncer o problema renal grave, ciertas medicinas pueden utilizarse. Estas medicinas imitan la acción de la hormona natural eritropoyetina provocando una producción mayor de glóbulos rojos sanguíneos por la médula ósea.

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