La diarrea

diarreaLa diarrea es un síntoma y no una enfermedad. Se caracteriza por la necesidad frecuente de defecar. La forma aguda dura uno o dos días y no es generalmente grave, pero puede estar vinculada a otros problemas. La diarrea puede afectar a personas de todas las edades, y algunas formas son muy infecciosas. Todo el mundo sufre diarrea aguda tres o cinco veces al año por término medio, y los efectos a largo plazo son raros. Los niños de menos de cinco años tienen, aproximadamente, de una a tres crisis de diarrea cada año.

La diarrea crónica dura más de dos semanas o se manifiesta por crisis repetidas con una frecuencia menor a dos semanas. Puede ser causada por un problema inflamatorio del intestino, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.
A los niños y bebés afectados por diarrea debería examinarlos un médico.

Causas

Una diarrea se declara cuando las heces se desplazan tan rápidamente como los intestinos, careciendo del tiempo necesario para absorber el agua necesaria para su endurecimiento.
Existen varias causas que pueden producir diarrea:

  • Digestión incompleta de los alimentos, por ejemplo ciertas personas no pueden digerir la lactosa, es decir, el azúcar que se encuentra en la leche. Otros, tienen dificultad para digerir y absorber grasa.
  • Ciertas enfermedades intestinales, por ejemplo una colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.
  • infecciones bacterianas y virales, por ejemplo la salmonela o el rotavirus. Estos estados infecciosos aparecen comúnmente al principio de las diarreas pasajeras que afectan a los niños.
  • Parásitos intestinales.
  • Ciertas medicinas como los hipotensores y las que contienen magnesio.
  • Radioterapia o Quimioterapia.

En el caso de problemas funcionales del intestino, como el síndrome del colon irritable, los músculos cuyas contracciones desplazan normalmente las materias fecales a lo largo del intestino están sujetos a espasmos que provocan diarrea.
Si sospechas que una de tus medicinas te produce diarrea, no dejes de tomarla sin consultar a tu médico previamente.

La diarrea no depende siempre de algo que se haya sido ingerido. Un acontecimiento agotador o un trastorno también pueden provocarla.

Síntomas y complicaciones

Las heces serán demasiado líquidas. Sufrirás, posiblemente, de calambres abdominales y náuseas, o experimentarás una sensación de hinchazón de vientre. Hasta podrías tener fiebre acompañada por escalofríos. Si la diarrea persiste algunos días, probablemente experimentarás debilidad.

Este síntoma aparece por una pérdida rápida de los minerales, azúcar y agua que tu cuerpo necesita. En general, la diarrea no provoca pérdida del control de las funciones intestinales. Si sucede lo contrario, consulta a tu médico.

Posiblemente orinarás menos. Este fenómeno se explica por el hecho de que tu organismo pierde más agua en las heces que en la orina. Si la diarrea dura más de cuarenta y ocho horas, o si tienes una fiebre de 38,5 °C o más, calambres abdominales muy dolorosos o vómitos que te impiden absorber líquidos por la boca, consulta a un médico inmediatamente. Las diarreas agudas que se acompañan de fiebre y heces sanguinolentas pueden ser, a veces, los signos de una infección potencialmente grave, o de una presencia de parásitos.

Consulta siempre a un médico cuando un niño afectado por diarrea no haya orinado durante las seis horas anteriores. El niño podría deshidratarse y esto es grave.

Diagnóstico

Tu médico deberá, en primer lugar, averiguar la causa de tu diarrea planteándote cuestiones a propósito de tus costumbres alimentarias y medicinas que tomas (incluidas las vendidas sin receta). Muestras de sangre y orina pueden tomarse con el fin de descubrir la presencia de una infección. El análisis de las heces puede llevar varios días. Es importante que tu médico sepa lo que causó tu diarrea para que pueda recomendarte el tratamiento apropiado.

En el caso de una diarrea crónica, una colposcopia puede ser necesaria con el fin de eliminar la posibilidad de afecciones más graves. Este examen consiste en insertar un tubo flexible provisto de una pequeña cámara en una extremidad (un endoscopio) que se introduce en el ano para observar el interior del colon (el último segmento de los intestinos).

Tratamiento y prevención

diarrea sintomasEl objetivo del tratamiento es atenuar los síntomas y asegurar la vuelta a la normalidad de los movimientos intestinales. También, es importante prevenir la deshidratación que puede sobrevenir debido a la pérdida de una cantidad anormal de agua durante una diarrea aguda, sobre todo en niños y ancianos.

Siempre no será necesario tomar medicinas contra la diarrea. Si es posible, los adultos deberían imponerse un plazo de espera de cuarenta y ocho a setenta y dos horas, para ver si la diarrea para. Dejando que la diarrea “siga su curso”, permites a tu cuerpo desembarazarse del problema de manera natural y eliminar, al mismo tiempo, lo que lo causó. Si persiste, consulta a tu médico.

Si la causa de la diarrea parece ser un parásito o una bacteria, tu médico te prescribirá, posiblemente, un antibiótico. Algún médico o farmacéutico podría recomendarte una medicina como el attapulgite, el subsalicilato de bismuto o el loperamide para cortar la diarrea. Si los síntomas están todavía presentes cuarenta y ocho horas después de principio de la diarrea, consulta a tu médico.

La deshidratación provocada por el agua perdida en el momento de defecar puede provocar complicaciones graves. Puede hacer pasar demasiado rápidamente las medicinas por tu organismo y perjudicar su eficacia. No dejes de consultar a un médico. La deshidratación también puede provocar lesiones renales y desequilibrios electrolíticos.

Los signos de deshidratación se reconocen por sequedad de boca, aumento de la sed, disminución de las emisiones de orina, sensación de debilidad o cabeza mareada. Los síntomas incluyen, a veces, náuseas, calambres musculares y una temperatura corporal más elevada. Desde la aparición de los primeros síntomas de la diarrea bebe muchos líquidos, por lo menos dos tazas cada hora.

Las soluciones orales de rehidratación tienen una composición muy próxima a la del líquido intestinal, lo que es importante, sobre todo, para niños y ancianos. No dejes de consultar a un profesional de la salud antes de tratar a un niño o una persona cuya diarrea se acompaña de vómitos. En cuanto la rehidratación esté cumplida, reintroduce los alimentos adaptados con arreglo a la edad.

Las recomendaciones de uso no preconizan el “descanso del intestino” después de una crisis de diarrea. Relájate para que la diarrea desaparezca. Cuida tus fuerzas con el fin de restablecerte más rápidamente. Deberás comer alimentos que “retengan” las heces y retrasen su movimiento en el colon, como plátanos, arroz, pan tostado.

Esfuérzate por saber qué causó tu diarrea, así podrás prevenirla si llega el caso. Dado que los agentes infecciosos causan un gran número de diarreas, toma las mismas precauciones que para los casos de la gripe:

  • Evita tocar las manos de una persona afectada por diarrea. Si las tocas, lávate las manos inmediatamente.
  • Lávate las manos antes de preparar las comidas y después de haber estado en los aseos. Luego, sécate con una servilleta desechable de papel.

Los alimentos ocultan varios de los agentes infecciosos que causan la diarrea. Abstente de comer carne que no esté lo suficiente cocinada o mariscos crudos. Además, desconfía de alimentos cuya fecha de frescura ya esté sobrepasada, y de los que se han quedado al aire libre.

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