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La otitis

Existen dos tipos de otitis, la otitis media y la otitis externa.

Otitis media

Descripción

La otitisLa otitis media es una infección de la parte media del oído que afecta a los bebés y niños pequeños, en particular los que tienen entre seis meses y tres años de edad. Antes de su primer aniversario la inmensa mayoría de los niños ya habrán sufrido, por lo menos, una infección del oído medio.

Aunque la otitis media pueda sobrevenir a todas las edades, afecta menos a los niños más grandes y a los adultos. Las infecciones de oído no son contagiosas y frecuentemente van acompañadas de un resfriado. A menudo utilizamos antibióticos para tratar las infecciones de oído pero, en ciertas circunstancias, el médico puede sugerir esperar dos o tres días antes de comenzar a administrar antibióticos.

Causas

El oído medio está unido a la garganta por un pequeño conducto llamado trompa de Eustaquio. Está protegida del exterior por una membrana delgada llamada tímpano.

Los virus y las bacterias que normalmente están presentes en la faringe alcanzan, a veces, el oído medio por medio de la trompa de Eustaquio causando una infección.
El invierno es la temporada de las infecciones de oído. La otitis suele sobrevenir después de un resfriado.

Ciertos factores aumentan el riesgo de otitis media en los niños, especialmente:

  • Una vivienda superpoblada.
  • Ir a la guardería.
  • La exposición al humo.
  • Enfermedades respiratorias. Por ejemplo, un resfriado común.
  • Contacto directo con hermanos o hermanas que están resfriados.
  • Labio leporino.
  • Alergias que causan una congestión a largo plazo.
  • Nacimiento prematuro.
  • El no haber sido amamantado.
  • El haber sido alimentado con biberón en posición de acostado.

Un barotraumatismo es otro factor de riesgo que predispone a una infección de oído medio. La presión aumenta en el oído medio cuando tu avión aterriza o cuando asciendes después de bucear. Si la trompa de Eustaquio no está abierta, la presión en el oído medio que no puede equilibrarse, puede causar una lesión que aumente el riesgo de infección aguda de oído.

Síntomas y complicaciones

La otitis media puede ser descrita como aguda, serosa y crónica.

Los síntomas frecuentes de una otitis media aguda son fiebre, dolor e irritabilidad. Entre otros síntomas posibles encontramos dificultad para dormir y pérdida auditiva o sordera.

La otitis a menudo aparece cuando el niño sufre un resfriado desde hace varios días.
Es más difícil detectar los signos de otitis en los bebés. Se observarán un cambio de humor y apetito en el niño y, en la inmensa mayoría de los casos, fiebre. Las otitis son, en general, dolorosas y muchos bebés se muestran irritables.

Si el líquido se acumula en la oreja, la infección se llama otitis media serosa. Esta forma de otitis sobreviene cuando la trompa de Eustaquio se obstruye y la presión disminuye en el oído medio. En estas circunstancias observamos problemas auditivos, un fenómeno habitualmente pasajero.

Aunque no hubiera ninguna razón para alarmarse, toda persona que presente una pérdida del oído debería consultar a un médico. Una otitis produce infección de oído.

A menudo se complica con una perforación del tímpano causada por:

  • Una infección aguda.
  • Una obstrucción de la trompa de Eustaquio.
  • Quemaduras causadas por el calor o una sustancia química.
  • Una lesión que resulta de cambios bruscos de la presión del aire.
  • Una herida causada por la penetración de un objeto en la oreja.

Infecciones crónicas de oído a veces se declaran después de un resfriado o de la entrada de agua al nadar o ducharse. Infecciones repetidas o persistentes corren peligro de destruir los huesos minúsculos del oído medio, provocando una pérdida auditiva sostenible.

Complicaciones más graves pueden ocasionar una inflamación del oído interno, parálisis facial e infecciones del cerebro.

Diagnóstico

Tu médico puede diagnosticar otitis media efectuando un examen visual del oído y evaluando los síntomas. Un oído infectado aparece a menudo rojo e inflamado. Habitualmente no se hacen pruebas para identificar el tipo de bacteria que causa la infección a menos que se retire líquido del oído.

Tratamiento y prevención

La otitis media se trata con antibióticos. Para reducir el riesgo de recidiva de la infección, es importante tomar los antibióticos regularmente y acabar todo el tratamiento aunque los síntomas mejoren rápidamente (si compruebas efectos secundarios desagradables al tomar el antibiótico, comunícaselo a tu médico o farmacéutico).

Ciertas infecciones de oído son causadas por virus y mejoran sin tratamiento antibiótico.
Un corto período de observación de dos o tres días sin antibiótico puede ser apropiado para niños de más de seis meses, cuyos síntomas son ligeros, no presentan infecciones reincidentes, ni corren un riesgo importante de complicación. Varios antibióticos pueden servir para el tratamiento de la otitis media.

Cuando el médico escoge el antibiótico más apropiado tiene en cuenta los antecedentes de alergia, otitis reincidentes y la posibilidad de resistencia de la bacteria a ciertos antibióticos. El tratamiento habitualmente dura de cinco a diez días según la edad del niño y la importancia de la infección.

Se utilicen antibióticos o no, recomendamos la administración de analgésicos (por ejemplo, paracetamol, ibuprofeno) para aliviar el dolor causado por la infección. La aplicación de compresas tibias sobre el oído dolorido puede ayudar a aliviar el dolor en parte.

Para los adultos, la utilización de descongestionantes puede ayudar a reducir la sensación que se produce cuando el oído se tapona. Los antihistamínicos pueden ayudar a las personas alcanzadas por alergias. Pero, ninguna de estas medicinas curará la infección. La utilización de descongestionantes y antihistamínicos no está recomendada para los niños porque existen pocos datos sobre su utilidad, y pueden provocar efectos secundarios, algunos de ellos importantes.

Los niños que sufren infecciones repetidas pueden necesitar la inserción de un tubo de timpanostomia en su tímpano. Estos tubos ayudan a drenar el líquido y equilibrar la presión.

Si el niño presenta una perforación permanente del tímpano que le causa una otitis media crónica, será posible reparar el tímpano por medio de una intervención llamada timpanoplastia.

Es difícil prevenir las otitis porque muchos niños, sobre todo los que frecuentan las guarderías, padecen muchos resfriados. Enseñando a los niños a lavarse minuciosamente las manos, se puede descartar la posibilidad de sufrir un resfriado. Es importante recordarles a los niños que deban lavarse las manos tan a menudo como sea posible. La lactancia materna parece disminuir el riesgo de otitis en los bebés porque tiene una acción estimulante sobre el sistema inmunitario. La vacuna antineumocócica confiere una inmunización que puede reducir la posibilidad de contraer infecciones de oído causadas por ciertos tipos de bacterias. La administración de la vacuna contra la gripe también puede ayudar a reducir el riesgo de infección de oído.

La otitis externa

Descripción

La oreja se divide en tres segmentos distintos: oído interno, medio y externo. El oído interno contiene los órganos del equilibrio y los nervios esenciales de la audición. El oído medio contiene los huesos que unen el tímpano con el oído interno.

El tímpano separa el oído medio y el externo. El oído externo lo forman el lóbulo de la oreja y el conducto que va al tímpano.

La infección de oído interno tiene como nombre laberintitis. La infección del oído medio tiene como nombre otitis media. La infección de la parte externa se llama otitis externa.

Las infecciones de la parte externa pueden ser agudas (a corto plazo) o crónicas (con una duración de tres meses o más) y son más frecuentes en los niños de siete a doce años. Son más frecuentes en las personas que viven en climas cálidos y húmedos, los nadadores y las personas que utilizan dispositivos para el oído por problemas de audición.

Causas

La otitis sintomasEl baño no constituye el único terreno favorable para la infección. También podemos desarrollar una infección por la penetración de laca para cabellos u otro líquido en el conducto auditivo. Las bacterias responsables de esta infección no viven necesariamente en el agua. Muchos de ellas están presentes en el conducto del oído. Sin embargo, la presencia de agua u otro líquido puede hacer proliferar estas bacterias.

La utilización de bastoncillos favorece el desarrollo de bacterias. La piel del conducto del oído lentamente se desplaza hacia el exterior. Sin embargo, el hecho de empujar el bastoncillo dentro de la oreja va en contra de este proceso y provoca una acumulación de piel muerta y cera.

A veces, un rasguño en el conducto de la oreja también puede favorecer la infección. Esta acumulación tiende a mantener humedad dentro de la oreja. Las pieles y los tejidos húmedos crean un medio ideal para las bacterias, favoreciendo su multiplicación y provocando una infección.

Está probado que las personas que sufren de las afecciones siguientes están más predispuestas a desarrollar oreja del nadador:

  • Alergias
  • Diabetes
  • Eczema
  • Psoriasis
  • Dermatitis seborreica (caspa).

Síntomas y complicaciones

Los síntomas principales de la oreja del nadador son un dolor intenso, picor y dolor al presionar de lóbulo de la oreja.

Los tejidos situados delante y debajo de la oreja pueden hincharse y volverse sensibles. A menudo hay una proporción grande de piel y cera en el conducto de la oreja. Las infecciones bacterianas más graves provocan un derrame amarillento. Estos derrames pueden soltar un olor desagradable. Otras infecciones crean un líquido gris blanco.

La cera y otros líquidos pueden bloquear la llegada de las ondas acústicas al tímpano, provocando una disminución momentánea de la capacidad auditiva. Esto no es un signo de lesión en el oído.

Las complicaciones de las infecciones del oído externo son extremadamente raras, salvo para las personas que padecen diabetes o un déficit del sistema inmunitario. Cuando las infecciones importantes se propagan en el hueso inmediato, la enfermedad se convierte en una otitis externa maligna.

Diagnóstico

El médico tirará del lóbulo de la oreja ligeramente para ver si causa dolor. Si es el caso, se trata de una infección externa (oreja del nadador) y no de una otitis media.

El médico puede establecer a menudo el diagnóstico mirando dentro de la oreja con la ayuda de un otoscopio (un instrumento que sirve para el examen del oído).

Tratamiento y prevención

Para la mayoría de las infecciones del oído externo, el médico recomendará instilar gotas en el canal externo de la oreja con una combinación de:

  • Una solución ácida que hará que el canal auditivo sea menos susceptible al crecimiento de las bacterias.
  • Un esteroide para reducir el hinchazón y la inflamación.
  • Un antibiótico o un antifúngico.

En los casos graves, si el canal en parte se ha obstruido a causa de una inflamación, podemos insertar una mecha para introducir las gotas. La mecha engorda y guarda la medicina cerca de la zona infectada de la oreja. Cuando utilices gotas, caliéntalas primero a la temperatura de tu cuerpo teniendo el envase en la mano durante algunos minutos antes de echarlas al oído.

Para las infecciones importantes, tu médico te prescribirá antibióticos orales. El tratamiento de la otitis externa maligna necesita varias semanas de antibióticos por vía intravenosa (inyectados en una vena).

Para ayudar a atenuar el dolor asociado a una infección del oído externo, podemos utilizar analgésicos como ibuprofeno o naproxane. Pídele a tu médico que te indique el mejor analgésico.

Durante el tratamiento de la infección de oído externo no nades, no viajes a altas altitudes y no dejes que el agua penetre en tu oído.

Para ayudar a prevenir las infecciones de oído externo será necesario secarse, completamente, los oídos después de la ducha o de haber nadado.

Jamás hay que dirigir el chorro de la ducha al interior de la oreja. Además, no utilices bastoncillos para limpiar o secar el canal auditivo. Para prevenir las infecciones de oído externo causadas por la natación usa un gorro de goma o utiliza, después del baño, gotas para el oído que contengan ácido acético o alcohol, disponible sin receta.

Evita los tapones de oído porque pueden aumentar el riesgo de contraer una infección del oído externo.

Consulta siempre con tu médico.

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