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Oratoria: Cómo hablar en público sin miedo

Oratoria: Cómo perder miedo a hablar en público

oratoriaNervios en el estómago, sudores fríos, aceleración cardíaca… Síntomas de estrés aparecen, a menudo, cuando se va a tomar la palabra.

Puede ser, reconozcámoslo, particularmente estresante. No es fácil hablar en público cuando la mayor parte de tu trabajo se desarrolla frente a un ordenador. No es fácil, tampoco, sostener la mirada de otros durante largos minutos. Tampoco deberemos olvidarnos del contenido que deberá estar a la altura de las previsiones.

A pesar de todo, presentaciones, exposiciones y discursos constituyen momentos ineludibles en la vida profesional. Tendremos que intentar hacerlo bien. He aquí cómo controlar tu nerviosismo evitando que te paralice.

Para hablar correctamente imagina la escena

“Anticiparse a una presentación no es sólo conocer el texto. El entorno es determinante. En el momento en que tomamos la palabra, el cerebro compara lo que imagina con lo que ve”, explica Philippe Grange, autor de “Toma de palabra en público”.

El nerviosismo es proporcional a este momento. “Para evitar malas sorpresas vete en busca del máximo de información. ¿Qué público tendrás? ¿Con micrófono? ¿Cuál será el momento en el que saldrás a escena? ¿Después de qué orador?

Reunir todos estos detalles permitirá que tu espíritu se proyecte con precisión en el día X, que prepares el discurso y, en definitiva, limites las angustias inútiles.

Prepárate seriamente de antemano

Nada es más estresante que un salto a lo desconocido. “Para Ciertas personas es un mundo tomar la palabra porque jamás se ejercitaron”, subraya Valérie Moissonnier. Deberán trabajar en su discurso contemplando las cuestiones que pueden ser expuestas.

A fuerza de ensayos y simulaciones, el control del ejercicio mejora y la confianza en sí mismo vuelve.

No deberás, sin embargo, olvidarte de lo esencial. “Algunos se centran demasiado en el contenido de su comunicación y olvidan trabajar en su persona”, dice Philippe Grange. Controlar el discurso es indispensable, pero no suficiente.

Percibe tu nerviosismo

El estrés se reparte desigualmente entre las personas. Algunos se sienten aterrorizados ante la idea de abrir la boca delante de tres colegas. Otros hablan sin dificultad delante de un gran público.

“Una persona de cada dos siente dificultades para expresarse en público”, dice Valérie Moissonnier. “Es importante que conozcas bien tu nivel de nerviosismo para saber cómo actuar”.

Ser consciente de tu estrés es el mejor medio de controlarle. Esto evitará prepararse demasiado para un ejercicio fácil.

Construye inteligentemente tu exposición

El estrés es importante ya que el control del sujeto es imperfecto. La mayoría de las veces, la persona que interviene y la que prepara la intervención es la misma.

Ocúpate de construir el discurso a partir de tus puntos fuertes. Sobre todo, no intentes desempeñar un papel que no te conviene. “Inútil crear un discurso de experto si no tienes un peritaje sólido”, ilustra Valérie Moissonnier. Esto sólo aumentará tu nivel de estrés.

Comienza tu intervención sin incidentes

Generalmente, en el curso de la toma de palabra, el orador se relaja y el estrés disminuye. El pico de tensión sube al principio. ¿Cómo limitarlo?

“Tendrás que mostrarte táctico”, sugiere a Philippe Grange. “Durante los tres primeros minutos no hagas nada que pueda hacerte correr el menor riesgo”. Destierra las bromas que pueden llevarte al fracaso y tómate tu tiempo.

Comienza con cosas simples: saluda al público, preséntate, anuncia el tema… Estos primeros minutos te permitirán bajar la tensión antes de entrar en meollo del asunto.

Cómo expresarte en público: realiza ejercicios respiratorios

“Para calmarme, personalmente, no encontré nada de mejor que las sesiones de respiración abdominal”, confío Philippe Grange. “No cuesta nada y funciona muy bien”. Antes de una conferencia, por la mañana, por ejemplo, practica ejercicios de respiración después del desayuno y relájate diez minutos antes de pisar el escenario.

Los beneficios de la respiración sobre el nivel de estrés no tienen más que demostrar. Este tipo de entrenamiento (existen muchos otros) puede ser practicado, regularmente, hasta sin toma de palabra a la vista.

Para saber hablar deberás encontrar lo que mejor te funcione

Desgraciadamente, la pequeña acción que calma a tu compañero de oficina será, muy a menudo, ineficaz para tu propio estrés. Sólo tú puedes elegir el ritual que vas a necesitar para que baje tu tensión ante un discurso.

“Para calmarnos podemos meditar, hacer yoga, aislarnos a oscuras, escuchar música relajante”, enumera Philippe Grange.

Un objeto familiar puede tener un efecto tranquilizador. “Cada uno puede encontrar su protector”, recuerda Valérie Moissonnier. “Puede ser una foto, una pelota anti estrés, una felpa, un fular…”.

Evita meterte en la mirada del público

Puede revelarse útil cuando se toma la palabra delante de un público numeroso. “Hay que mirar a la gente sin pararse a interpretar su mirada, dice Philippe Grange. Percibir a un oyente que se ríe, suspira, se pone nervioso o se duerme puede añadir estrés al estrés. Puede ser que nada de lo anterior tenga que ver con la presentación.

Cada uno proyecta sus propias angustias en la mirada de los otros. Si estás convencido que tu presentación va a ser un desastre encontrarás, entre el público, gente que alimente ese temor. Para mantenerse sereno es importante no fijarse en los ojos de los espectadores.

Cómo hablar en público sin nervios: olvida las recetas falsas

como hablar en publico¿Un pequeño vaso de whisky antes de tomar la palabra con objeto de relajarte? Mala idea. “El alcohol es un desinhibidor social que no arregla nada, muy al contrario” confirma Jean-Claude Martin, en su libro “Cómo tomar la palabra en público”.

En la misma longitud de onda, Philippe Grange desaconseja recurrir a todos los amigos falsos: alcohol, medicinas y café. “Una persona estresada que toma café u otro excitante refuerza su nerviosismo”. Será mejor despertarse con té verde, ejercicios respiratorios y estiramientos.

Para vencer el miedo de hablar en público prepara tu cuerpo para el discurso

La toma de palabra es una realización física. La voz o la dicción merecen una preparación. “El despertar muscular pasa por un trabajo de calentamiento que libera los músculos de la mandíbula afectados por el estrés”, explica Philippe Grange. Practica ejercicios de elocución, calienta las cuerdas vocales y libera los músculos.

Este entrenamiento, ¿qué efecto tiene sobre el estrés? “Te reforzará terriblemente”, asegura Philippe Grange. Es mejor asegurar. Lo sabes.

Para perder el miedo piensa en tu legitimidad

El discurso acertado reside en la legitimidad del orador. ¿Eres la persona ideal para expresarte en lugar de otro sujeto? “Si tu patrón te pidió que tomaras su sitio para dar una conferencia al día siguiente, no serás la persona ideal, no preparaste nada y la gente te verá como el sustituto”, analiza Philippe Grange.

En estas condiciones, imposible abordar el ejercicio totalmente zen. “En el 98 % de los casos será legítimo que hables”, asegura el formador.
Interrógate con sinceridad: ¿no eres un orador legítimo? ¿Tu peritaje, experiencia o trabajo son razones para que te expreses bien? Comprenderás que tus temores, muchas veces, son infundados.

Para hablar bien, ejercítate de antemano

“Hay un paso indispensable que te permitirá atravesar las etapas antes de alcanzar el objetivo”, dice Valérie Moissonnier. Un proceso válido para tomar la palabra.
Si la perspectiva de tomar la palabra, delante de un aula atestada de gente, te asusta, comienza, sin tardar, a expresarte en la pequeña sala de reuniones, frente a tus colegas.

Luego, poco a poco, acepta dar un paso más. Sobre todo, no esperes al final para salir a escena: para administrar la presión se utiliza, también, la experiencia.

Reconoce tu nerviosismo

En el momento de tomar la palabra el estrés está en el punto máximo. ¿Por qué, en estas condiciones, no decírselo, desde el principio, al auditorio? “Debo reconocerles que me pongo un poco nervioso”. Unas audaces palabras que te permitirán rápidamente bajar la presión, desdramatizando la situación.

De esta manera, rompes el círculo infernal: estoy estresado, enrojezco, me siento enrojecer y esto me estresa más. Para salir de ese momento bastará con que digas en voz alta “enrojezco” o “usted me ruboriza”, explica Jean-Claude Martin.

Para hablar correctamente deberás aceptar tu estrés

“Desconfío de personas que dicen que no sienten ningún estrés cuando se expresan en público”, explica Philippe Grange. “Nadie aborda un discurso sin una dosis mínima de nerviosismo”.

Algunos pasan ese momento mejor que otros. El ejercicio oratorio bajo la mirada del público no tiene nada de natural. A manera del colesterol, existe un “buen estrés” que da energía. El “mal estrés”, paraliza.

Desdramatiza

Si la angustia de hablar en público es un sentimiento bastante difundido, las fuentes de estrés difieren según las personas. Algunas, por ejemplo, se ponen una presión enorme sobre los hombros fijándose un nivel excesivo de exigencia. Desean la perfección.

“Hay que reconocer el derecho a equivocarse en la toma de palabra”, dice Valérie Moissonnier. Raras son las presentaciones que se celebran sin un fallo. Más vale anticiparse a estos acontecimientos recurriendo, por ejemplo, a una broma. “Trabajo, a veces, el humor con mis clientes”. Una buena forma de desdramatizar y volver a animarse.

Cómo hablar en público: técnicas de oratoria

Tienes la perspectiva de enfrentarte a un auditorio y llegar sin temor. Tu meta final será obtener nuevos contratos o transmitir informaciones importantes.

Ante todo, habla en primera persona diciendo que:

  • Dominas el tema por tus conocimientos o experiencia.
  • Te interesa muchísimo.
  • Deseas ardientemente comunicárselo a tus oyentes.

Ocho técnicas para hablar en público

  1. Anota las ideas claves que deberás mencionar – Redacta el texto.
    Cuida la introducción: son los dos minutos más importantes. Dirígete al auditorio agradeciéndoles su presencia y creando, rápidamente, un lazo. Puedes comenzar con una pequeña broma para aflojar la atmósfera: “voy a esforzarme por hablar de manera breve pero completa, como la falda de la chica que no debe ser ni demasiado corta ni demasiado larga para ser correcta”.
  2. Saber qué deberás decir para ser creíble y persuasivo.
  3. Sobre todo, no leas tu discurso. El lenguaje hablado es mucho más directo y espontáneo que el lenguaje escrito. Parecerás natural y brillante.
  4. Tu discurso tiene que evolucionar porque a nadie le gusta escuchar un discurso “conservador”. Ten en la mano algunas notas para echarlas una ojeada rápida, o prepara una presentación PowerPoint.
  5. Repite tu intervención frente a una cámara y apunta las actitudes que debes mejorar. Entrenarte con amigos será un ejercicio útil y el medio para someter a test sus reacciones.
  6. Ilustra con ejemplos concretos, claros, vivos e inolvidables. Es el modo más simple de que tu discurso sea interesante. No vacilar en interpelar al público para suscitar reacciones o cuestiones.
  7. Entusiásmate con el tema tratado. Habla con tu corazón y emociones.
  8. No imites a otros. Adopta una buena actitud, simple y natural. Tu palabra es la voz de tu experiencia, convicciones, personalidad, estilo de vida.Descubrirás una fuerza nueva en ti, y nadie más que tú sabe de lo que eres capaz. No lo sabrás hasta después de haberlo probado.

Ejercicios para hablar en público

Piensa en tu público y en lo que te interesa antes de construir tu intervención. Anota algunas ideas claras, concisas y llenas de imágenes. Sobre todo, sé tú mismo. Esto sería lo ideal antes de cada toma de palabra en público.
He aquí algunas claves para prepararte antes de tus intervenciones orales:

De cuando en cuando, para sentirte a gusto, utiliza la parte oral

  • Leer en voz alta textos para acostumbrarte al sonido, modulaciones, ritmo de tu voz. Acostúmbrate a leerlos, a variar el volumen. Aprende a hablar sin que esto te desconcentre.
  • Hacer ejercicios simples de dicción Personalmente, me gusta mucho: “el fisco fija, a propósito, cada impuesto excesivo vinculado, exclusivamente, al lujo y a lo exquisito”.
  • Haz ejercicios de relajación.
  • Concéntrate en tu respiración abdominal. Tumbado sobre la cama, trata de respirar con el vientre en los diferentes momentos de cada día.
  • Entrénate para comunicar tus emociones sin palabras. Ayúdate de la mirada y las expresiones de la cara. Apóyate más en tu comunicación no verbal. No te comuniques únicamente con palabras.
  • El comienzo, el modo de abrir el debate, el final. Prepáralo todo.
  • Encuentra tu dinámica. Tu modo de organizar el discurso, según tu lógica, tus convicciones. Para lograr ser tú mismo, tienes que comenzar por tener un discurso parecido a tus ideas.
  • Repite muchas veces. De modos diferentes. Repetir toda la intervención o los puntos claves. Repetir el principio. Repetir el fin pero con naturalidad y ganas de decir palabras, sin repetirte demasiado.
  • Reflexiona sobre tus ejemplos. Tus ilustraciones.
  • Calienta tu voz hablando un poco si no hablaste mucho durante el día.
  • Haz algunos movimientos para aflojar los músculos que se crispan con el nerviosismo (cuello, hombros, brazo). Haz algunas muecas para aflojar tu boca y cara.
  • Busca un momento de calma, de “descompresión ” para relajarte antes de intervenir.
  • Utiliza la técnica de imágenes mentales positivas (como los deportistas) para estar más sereno.

Antes de tu toma de palabra

El secreto para progresar es lograr sentir placer al hablar en público.

Excelente video para aprender a perder el medio de hablar en público

Cómo hablar en público: video

Para ir más lejos, les recomendamos el excelente: Habla En Publico Con Poder

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