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Paz interior: cómo encontrar y conseguirla

Cómo encontrar la paz interior

paz interior“Probablemente, el principio de la paz interior sea conectar con la infancia para apreciar, con más fuerza, lo que queda por vivir”.

Vivimos en un mundo frenético, rápido, exigente y a veces intolerante con los errores que podamos cometer. Todo discurre rápido, todo se renueva rápidamente. La tecnología se renueva más rápidamente. Los convenios comerciales deben hacerse en tiempo récord.

Nuestra era se concentra en la “productividad” y “realización” de un tipo de culto al éxito, donde el fracaso no tiene sitio en detrimento del ser espiritual, individuo o emociones.

A veces frustrados, decepcionados, desalentados, delicados, deprimidos, deseamos encontrar paz mental en medio de nuestra vida frenética y exigente. Comprobamos un interés creciente por el desarrollo personal para reencontrar la paz mental.

¿Esta serenidad, esta paz interior indispensable es accesible?

Muchos están convencidos de que reencontrarse con uno mismo es una de las condiciones necesarias para encontrar esta paz tan preciosa y regeneradora. Para encontrar esta paz mental es indispensable reconciliarse con uno mismo.

Reconciliarse con uno mismo, he aquí todo un desafío. Sin embargo, esta etapa es inevitable si se quiere sentir mayor comodidad emocional. Para alcanzarla hay que aprender a descubrirse, conocerse y echar fuera todos los prejuicios hacia uno mismo. Somos, a menudo, demasiado severos con nuestra propia persona.

Para encontrar paz mental es indispensable que te mires con mirada nueva, como si descubrieras a un nuevo amigo. Aprecia tu fuerza, tus triunfos, tus cualidades.

¿No crees que esto sea posible? Puedes creerte malo, incapaz o inútil. Estas generalizaciones, como la palabra dice, son una generalización y no el reflejo de la realidad.

Cuando logres hacer este ejercicio te darás cuenta que no puedes controlar todo lo de tu alrededor. Suéltate más a menudo. Libérate de todo lo que te oprime y toma distancia. No te dejes aniquilar por acontecimientos exteriores. Toma el control de tus emociones, sentimientos y valores. Deja de estar en guerra contigo mismo (a).

No puedes cambiar el pasado pero sí el futuro porque todavía no existe.

Puede que tu primer enemigo seas tú mismo

Habitualmente nos presionamos y encontramos “buenas razones” para justificar esta exigencia. Crees que nada es lo bastante bueno, que no mereces los cumplidos de otros y te hundes agotado.

¿No estás convencido de poder lograr la paz interior?

Haz el esfuerzo de pensar en todo lo que conseguiste en la vida. Por muy lejos que pueda parecer, todos vivimos éxitos. Comencemos, por ejemplo, con las cosas más simples:

  • ¿Sabes caminar?
  • ¿Sabes leer?
  • ¿Sabes hablar?
  • ¿Tienes carnet de conducir?

Todo esto puede parecerte muy simplista. Sin embargo, todos estos aprendizajes costaron, en el momento del aprendizaje, mucha energía, entrenamiento, caídas, rebotes, pero al final lo conseguiste. No dejes de valorar estos logros que hoy te parecen normales, comunes o ridículos.

Hubo dificultad en el aprendizaje. Se volvieron “comunes” porque controlas todos esos campos y no los aprecias lo suficiente. Pero, eso no te quita valor: conseguiste hacerlo.

¿Qué otros éxitos puedes catalogar?

  • ¿Supiste encantar a alguien?
  • ¿Fuiste contratado, en aquella época, para el empleo que deseabas tanto?

Conseguiste tu permiso de conducir y, sin embargo, acuérdate de tu primera lección… Estuviste, probablemente, convencido de que sería imposible y, a fuerza de prepararte, conseguiste ese famoso papel rosa.

Quizás hoy perdiste ese empleo, los puntos de tu permiso de conducir… No te concentres en el fracaso sino en lo que tienes en este preciso momento.

  • ¿Conoces a gente que te quiere?
  • ¿Por qué te quiere?

Si dudas, diles que necesitas saber que les importas. Si te quieren es porque significas algo. Toma conciencia de ello.

Deja de intentan convencer a los que parecen no quererte. Quédate con lo que ya tienes. No les obligues a quererte para saciar tu necesidad de gustar o ser reconocido. Esto te aportará sólo frustraciones. ¡Suelta la presa!.

Reconquistarás, progresivamente, la confianza en ti y regresará tu paz mental. Te propongo que pienses en esas cosas simples que ya olvidaste pero conseguiste. Luego, continúa buscando en esta dirección:

Busca en tu inconsciente las cosas simples.

Deja de compararte con los modelos que se te imponen.

Antes de corresponder a esos modelos, trata de ser como realmente eres. Tendrás siempre defectos, es verdad, pero con atención controlarás tus pensamientos, emociones y acciones.

Suelta la presa: todo el mundo tiene defectos y cualidades. Si te concentras en tus cualidades, no serás esclavo de tus defectos y, poco a poco, los lograrás cambiar.

Vive feliz con lo que eres. Lo que otros puedan decirte será sólo su visión, no el reflejo de la realidad.

Decide vivir en paz, atrévete a dar el paso. Tú puedes ser tu mejor amigo. Despréndete de todas las distracciones y exigencias de la sociedad.

Verás que, progresivamente, entrarás menos en conflicto con los otros, la vida y el mundo. Acepta que eres quien eres. Acepta este mundo que es también el tuyo. Acepta que otros te quieren y que tienen razones para quererte.

¡Tú tienes valor y algo que aportar a este mundo!.

SERENIDAD: encontrar la paz emocional

“No ves el mundo tal como es, sino tal como eres”. El Talmud

Hacia la paz interior

Todos deseamos estar serenos. Sin embargo, a menudo los desórdenes psicológicos entran en nuestra vida. Nos sentimos desprovistos. Tenemos la impresión de estar dando vueltas y pensamos que no saldremos de allí, que jamás estaremos en paz con los demás. Cuando verdaderamente elijamos salir de ese callejón sin salida, será posible que alcancemos lo que queramos.

¿Cómo tener paz interior?

El progreso y la paz interior pasan por diferentes fases. La primera etapa en una terapia personal para saber quiénes somos.

¿Lees este texto?

La segunda etapa hacia un mayor bienestar será conocer tus verdaderas necesidades:

¿Que desearías para estar mejor? Imagina que un genio te ofrece un regalo. ¿Qué le pedirías?

  • ¿Libertad?
  • ¿Serenidad?
  • ¿Alegría?
  • ¿Confianza en ti?
  • ¿Coraje?
  • ¿Salud?

Imagina que puedes crear lo que deseas para tu vida

Nuestras luchas interiores

Frustrados y estresados pero deseosos de disfrutar paz interior. Esa que, a menudo, nos parece inaccesible.

La agitación es, posiblemente, el estado emocional que la inmensa mayoría de nosotros conocemos mejor: un proyecto que no acaba, una disputa con alguien próximo, dificultades materiales, temor al cambio. También, acontecimientos felices como enamorarse, comprar una casa, ir de vacaciones… En nuestra vida cotidiana, las ocasiones de ver como surgen tempestades emocionales son infinitas.

Informaciones sobre los superdotados.

La fuerza de nuestras tensiones

El filósofo Séneca veía en el “descontento de sí mismo” el obstáculo para el fin supremo que debía alcanzar: la tranquilidad del alma (La Tranquilidad del alma, las Mil y Una noches, La Pequeña colección, 2003).

De este descontento de uno mismo emana, según él, una serie de comportamientos tóxicos: inconstancia, insatisfacción, pasividad, nostalgia o miedo al cambio. Tantos venenos que deforman nuestra percepción de la realidad e impiden que estemos en paz con nosotros mismos y con los otros.

Entonces, para pasar del descontento de sí mismo a una cierta satisfacción, para sentir comodidad interior, hay que conocerse un poco mejor. Controlaríamos mejor nuestras fuerzas y debilidades. Nos fijaríamos objetivos realistas de vida susceptibles de generar más satisfacción que frustración.

Sin conocernos, ¿cómo oír y reconocer nuestros verdaderos deseos? ¿Cómo estar seguros que las ambiciones y los sueños que nos hacen avanzar son los nuestros?

¿Cómo, por fin, encontrar la paz ignorando o negando la existencia de las corrientes antagonistas que nos atraviesan?
“No podemos alcanzar una unidad clara del ser sin darnos cuenta de las contradicciones que lo constituyen”, subraya el psicoanalista Jacques Arènes, el autor de La Derrota de la voluntad, en colaboración con Nathalie Sarthou-Lajus (Umbral, 2005).

Nuestro deseo es por esencia proteiforme y ambivalente. Basta con estudiar nuestras aspiraciones a la felicidad o al placer para medir la complejidad de su naturaleza. Deseamos la paz del corazón y queremos vivir una gran pasión amorosa. Queremos ser reconocidos y valorados por otros. Nos gustaría sacar provecho del instante presente, sin embargo, no dejamos de vivir en un futuro próximo o lejano.

Son estas paradojas las que vivimos. Darnos cuenta y aceptarlas infravalora considerablemente los problemas que pueden generar. “La paz no es sinónimo de comodidad ni de calma”, explica el psicoanalista. Puede ser obtenida con cierta tensión. En una incomodidad que aborda cosas difíciles y contradictorias.

Pero, para alcanzar paz y apaciguar nuestras tensiones interiores, hay que saber renunciar a controlarlo todo.

La tiranía de siempre más

La paz interiorVivir zen, sobrepasar los conflictos, encontrar el interior tranquilo…, jamás nuestro deseo de paz interior se expresó tan masivamente. Y, raramente, según Jacques Arenes, las condiciones para acceder a ello fueron tan difíciles:

“Nuestro contexto sociocultural no es muy favorable a uno mismo y ésta es una de las condiciones para encontrar la paz. Vivimos en una cultura de productividad y realización. “Hacerlo” es el centro de una vida que tiene sentido. Ningún vacío, ningún silencio, hay que cumplir.

Sole, 36 años, arquitecto de interior. Se queja de un ritmo demente de vida: salidas y cenas son parte importante de su éxito profesional.

Antonio, 44 años, ingeniero en aeronáutica. Coge sólo dos semanas de permiso al año para no dejarse aventajar por sus rivales.

Ada, 39 años, madre de cuatro niños entre dos y diez años. Le gustaría ser menos ansiosa y plantearse menos cuestiones para sacar mejor provecho de su familia. Esta presión social que transforma el tiempo en un animal salvaje al que hay que domesticar, toma la cara del perfeccionismo, de “siempre más y mejor”. Para el psiquiatra Frédéric Fanget, autor de Siempre mejor, Psicología del perfeccionismo (Odile Jacob, 2006), es una de las enfermedades de nuestra época. Detrás de esta hiperactividad aparente se esconde, en general, una angustia terrible de vacío, la impresión de que la vida carece de interés si no hacemos las cosas a la perfección.

¿Qué es lo que responde más frecuentemente al miedo al vacío? El consumo. Por todas partes, objetos, ocio, emociones, relaciones. “Tratamos de maximizar los placeres para los cuales la cultura nos acondicionó: riqueza, poder y sexualidad se hacen objetos de nuestra persecución. Sin embargo, “la calidad de vida no se mejora de ese modo”, escribe el psiquiatra Mihaly Csikszentmihalyi Vivir, la psicología de la felicidad (Pocket, Evolución, 2006).

¿Ir a buscar fuera la paz que nos falta en el interior? Parece absurdo. En Círculo (Gallimard, 2007), la última novela de Yannick Haenel, el narrador decide una mañana dejar una vida que no reconoce como suya.

Lo ligero que uno se siente en ese momento, y la sensación de ser uno mismo, evocan, de manera poética, el momento en que a la agitación del cuerpo y el espíritu les sucede un sentimiento de unidad y paz mental.

Es posible afirmar un día: “estoy listo”. Aquella mañana, pensé: “es posible”. “No tenía idea la manera en que estas cosas se hacen posibles y, sin embargo, a los pocos segundos, lo sabía”.

Los secretos del éxito hacia la paz interior

1° secreto: tener un espíritu abierto a todo y a nada

Esto significa que hace falta:

  • Creer que todo es posible si se tiene voluntad.
  • Renunciar totalmente a aquello a lo que se esté atado (lugar, objeto, persona).
  • Acoger lo que nos ofrece el universo sin juzgarlo.

2° secreto: no morir sin haber escuchado tu propia música interior

Esto significa que hace falta:

  • Escuchar tu corazón.
  • Arriesgarse por una pasión.
  • Saber que el fracaso es sólo una ilusión y que no hay que tenerle miedo.

3° secreto: no puedes dar lo que no posees

Esto significa que hace falta:

  • Cambiar lo que no nos gusta de nosotros.
  • Quererse a sí mismo y respetarse.
  • Encontrar tu finalidad.

4° secreto: adoptar el silencio

Esto significa que hace falta:

  • Descubrir el valor del silencio.
  • Integrar más silencio a tu vida.
  • Conscientemente entrar en contacto con Dios.

5° secreto: renunciar a tu historia personal

Esto significa que hace falta:

  • No agarrarse al pasado.
  • Vivir el instante presente y aceptar la realidad tal como es.

6° secreto: es imposible resolver un problema con el mismo ánimo con el que lo creaste

Esto significa que hace falta:

  • Aceptar el mundo tal y como es.
  • Saber que existe un lazo entre cada individuo. Que somos miembros de la familia humana.

7° secreto: no hay resentimiento justificado

Esto significa que hace falta:

  • Aceptar la opinión de los otros aunque sea diferente a la nuestra.
  • Perdonar a aquellos que pensamos que nos hirieron.

8° secreto: intenta ser la persona que te gustaría ser

Esto significa que hay que dejar sitio, por todas partes, a la inspiración.

9° secreto: ama al divino en ti

Esto significa que eres el Dios creativo de tu vida y del mundo en el que vives.

10° secreto: la sabiduría consiste en evitar todo pensamiento debilitador

Esto significa que tu espíritu se alimenta con pensamientos de paz, amor, aceptación y buena voluntad.

Ejercicio para encontrar la paz interior

Soy la energía de Qwan Yin, la energía de la compasión presente en ti y vengo, en nombre de todos los dueños, de todas sus Presencias, a quererte y liberarte.

En cada uno de vosotros se encuentra una parte que no está completamente en la luz, en la alegría, en la paz interior y le invito, ahora, a ahondar en ti para buscar la emoción que te perturba actualmente: resentimiento, duda, pesar, cólera, referente a algo que pasó hace mucho tiempo. Un sentimiento de impotencia con relación a lo que viviste como una separación.

Algunos con relación a su cónyuge, un pariente, un niño, un amigo. Con esta persona, esté actualmente bien de salud o enfermo, voy a conectarme para conseguir paz y la reconciliación conmigo mismo (a).
Abre tu corazón, abre tus pensamientos, es el momento de liberarte de lo que más te pesa. Hay creencias, molestias, sufrimientos que hay que liberar.

Acelero ahora esta energía de liberación en la compasión y en el amor manifestado con el fin de que cada uno pueda liberarse.

Imagina delante de ti una gran burbuja de luz, e introducida dentro de esa burbuja la persona con la que te gustaría entrar en contacto para curarte, reconciliarte, liberarte.

Si no es una persona, mete tu miedo, tus creencias limitadas. Pon en esta burbuja la forma, la presencia, el nombre que desees.

Mira la persona sonreírte, mira tu problema iluminarse y hacerse con una solución, mira la persona indispuesta volver a tener plena salud y seguir por el buen camino.

Recibe para ti mismo (a) esta gracia de paz y amor. El amor se vierte con el fin de que cada partícula de miedo se transforme e irradie amor.

Mira a tu niño interior llenarse de luz, o a tus niños exteriores. Mira a tus padres, tu cónyuge tu amigo, tus deseos, llenarse de luz. La vibración se transforma, aceleremos la energía de la reparación, la curación, la transformación dentro de esa burbuja.

Puedes ahora imaginar que entras dentro de esa burbuja. Que te encuentras, reconcilias, haces las paces, abrazas, que puedes tocar a la persona o acontecimiento que pusiste en esa burbuja.

Imagina que el amor pasa de uno a otro sin problema y háblale interiormente. Dile lo que tengas ganas de decirle para que la paz y el amor dentro de cada uno se cumplan.

Si es un problema, un miedo, vuelve a esa burbuja y habla, tranquiliza, alumbra la solución, la protección, la seguridad, afirma que la confianza está establecida y que, en lo sucesivo, podrás conseguir lo que necesitas para transformarte y liberarte.

Ahora vas volver a salir de esa burbuja. A agradecer. A asegurarte que el trabajo de paz, salud, liberación, han sido hechos. Que la solución ya es evidente, que tu proyecto puede manifestarse.

Puedes, ahora, estrechar esa burbuja, hacerla disminuir hasta que se haga una bola pequeña, una burbuja pequeña.

Cuando esté pequeña sopla para enviarla al universo. Hazlo con amor, compasión y la seguridad de que todo es perfecto y magnífico. ¡Sopla!.

Es una manera bella de curarte y liberarte.

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