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Tartamudez – Cómo dejar de tartamudear

Cómo curar la tartamudez: método

tartamudezEste método está concebido para dos tipos de usuarios:

A) Para los que no quieren seguir un programa preciso el nivel I está hecho para ellos. Pueden buscar los elementos que les interesen con el fin de desenvolverse un poco mejor con su tartamudeo o fabricarse su propio método.

B) Los que quieren seguir un método preciso y trabajar seriamente con el fin de dejar de tartamudear, tienen que dejarse guiar por los niveles del método.
El método está estructurado en siete niveles, progresivos:

Nivel I
Nivel II
Nivel II bis
Nivel III
Nivel III bis
Nivel IV
Nivel IV bis

El nivel I constituye la base del método. Todo el mundo empieza el método por el nivel I. Luego, cada usuario avanza a su ritmo.

Los niveles II, III y IV representan, en el orden, las grandes etapas por las cuales hay que pasar.

Los niveles “bis” son opcionales. Podemos saltarnos o servirnos de ellos para salvar un nivel si es demasiado difícil.

Puedes descansar el fin de semana si lo estimas necesario. Saca provecho para pensar en todo, excepto el tartamudeo (y repite el trabajo durante la semana).

Antes de comenzar el método, he aquí cómo organizarse:

La libreta

La “libreta” es una herramienta indispensable para progresar. Tu progresión directamente dependerá de su uso personal.
Cualquier libreta, cuaderno o agenda puede servir.

Deberás escribir, muy brevemente, cada tarde antes de acostarte (te tomará apenas dos minutos):
1. Escribe la fecha y el nivel en el que estás.
2. Escribe luego, en algunas palabras, lo que hiciste en el nivel de tu tartamudeo durante el día (según los ejercicios que te sean pedidos en los niveles).
3. Marca tus impresiones, tus sentimientos sobre tu tartamudeo, tu evolución. Si no estás satisfecho de tu día, explica por qué para poder hacerlo mejor al día siguiente.
4. Puede, también, ser la ocasión para analizar tu propio tartamudeo (en qué circunstancias sobreviene, cuales son tus reacciones frente a él, etc.).
Esta libreta te acompañará durante toda tu evolución. Podrás escribir en ella todo lo que quieras. Cuanto más seriamente la utilices, más podrás progresar navegando en los niveles.
Sus notas rápidas te ayudarán a comprender, poco a poco, cómo tu palabra y tu tartamudeo funcionan. Comienza a partir de hoy.

Si temes olvidar practicar el método, he aquí algunos consejos:
1. Imprime este método y ponlo en alguna parte dónde lo veas regularmente (sobre tu escritorio, una mesa).
2. Coloca un post-it en tu casa (en el espejo, frigorífico).
3. Cambia tu fondo de pantalla del teléfono o el ordenador.
4. Ponte una pulsera que no tengas costumbre de usar para que te lo recuerde o dibújate una cruz sobre la mano, los primeros días.
Tener una libreta te ayudará.

Los niveles

Comienza por el nivel I. Es inútil querer ir demasiado rápido en los niveles: progresarás en el curso de las semanas.

Nivel I: cómo superar la tartamudez

El nivel I constituye la base del tratamiento y te permite arrancar con suavidad. Vas a habituarte a reaccionar bien frente a tu tartamudeo.

Lee atentamente lo que sigue.

No debes tratar de decir la palabra a la fuerza cualquiera que sea tu técnica. Es justamente lo que te hará tartamudear todavía más. Debes adoptar la reacción inversa.

En lugar de contraerte para decir tu palabra cueste lo que cueste, debes aprender a relajarte, a aflojarte. En lugar de acelerar, debes procurar disminuir el ritmo. Afloja la tensión.
No hay que procurar “vencer” tu tartamudeo, lo mejor es ir poco a poco disminuyendo el ritmo.

La suelta-toma, lo llamamos también stop and go

He aquí lo que hay que hacer cuando tartamudeas en una palabra:
1. Detén tu frase un instante.
2. Acaba tu espiración: expulsa el aire por la boca (di “hora”, como si sometieras a test tu aliento), recogiendo el vientre (la etapa 2 es muy rápida y puedes saltarla si quieres).
3. Repite, luego, una buena inspiración: aspira el aire por la nariz hinchando el vientre
4. Luego, continúa tu frase expirando despacio: habla progresivamente sacando el aire como si se desinflara un globo. Cuando no te quede aire, empieza de nuevo la etapa 2.
5. Es importante articular lentamente para quitar el tartamudeo, enunciando cada sílaba una tras otra: alargando las sílabas y espaciándolas unas tras otras.
Esta reacción se volverá muy fácil, y muy rápida, cuando te hayas habituado a ello.

Tan pronto como notes que tartamudeas aplica a esta técnica (suelta – toma) lo más frecuentemente posible.

Cuando quieras comenzar una frase utiliza la misma técnica (comenzando en la etapa 2): fin de espiración + nueva inspiración.
No articules la primera sílaba, hasta puedes “comértela” (por ejemplo, en lugar de decir “Buenos días”, di ‘ Buenas”).

En cuanto repitas tu inspiración (etapa 3), he aquí algunos consejos suplementarios para ayudarte a hablar más tranquilamente:
A. Habla expirando, expulsando el aire por la boca, y progresivamente recogiendo tu vientre. Baja tu tono, ligeramente, en los graves y trata de hacer vibrar tus cuerdas vocales.
B. Lentamente habla, tómate tu tiempo. Puedes descomponer la palabras si te parece más simple: pronuncia la primera sílaba, luego la segunda, luego la tercera (etcétera), sin querer decir toda tu frase de una tirada.
C. Puedes visionar una “curva sinusoidal” (zigzagueando) con tu voz, como si efectuaras un recorrido en slalom, para hablar más tranquilamente. Ligeramente canturrea, pon las entonaciones.
Consigna indispensable: habitúate a repetir una buena inspiración lo más frecuentemente posible. Piensa en separar tus frases en pequeños trozos espaciándolas por una inspiración, cada vez.
Tomándote tu tiempo, aireando tu discurso y señalando silencio entre las palabras, tu hablar será más tranquilo, comprensible y fácil.

No te pongas ninguna presión: por el momento el fin no es dejar de tartamudear del todo, sino un poco menos y hablar más despacio.

En tu libreta haz un balance rápido, cada noche, sobre la aplicación de “soltar la presa”, técnica a la que te podrás adaptar. Verás, que mejorar tu tartamudeo exigirá cada vez menos esfuerzos hasta volverse muy fácil.

El nivel I presenta técnicas fundamentales de respiración. Las utilizarás a lo largo del método con el fin de apropiártelas totalmente. Puedes quedarte en este nivel si con estas informaciones te bastan. En cambio, si quieres comenzar un entrenamiento más fuerte, pasa al nivel II tan pronto como quieras.

Nivel II: cómo dejar de tartamudear

como dejar de tartamudearEn este nivel continúa sobre el lanzamiento del nivel I: trabaja tu reacción frente al tartamudeo utilizando la técnica de suelta-toma.

Además de eso, vas ahora a arrastrar tu palabra y tu respiración.

Entrenamiento de tu palabra

Deberás ejercer tu palabra a solas, sin interlocutor, sin estrés, un poco cada día. Lo ideal sería hacerlo diez minutos cada día, pero puedes hacerlo cinco. He aquí cómo proceder:
1. Toma un texto y léelo en voz alta, hablando mucho. Si puedes grabarlo en tu ordenador o teléfono móvil, con el fin de escucharlo luego, aumentas tus medios de progresar.
2. Antes de comenzar una frase acaba tu espiración, luego toma una buena inspiración (como en el nivel I). La técnica deberás comenzar a tratarla con familiaridad.
3. Habla luego expirando durante tu frase. Justo poniendo el soplo, el aire en tus palabras para proyectarlas le darás potencia a tu voz. Proyecta tu voz. Trata de hacer vibrar tus cuerdas vocales, de hacer resonar tu voz descendiendo en los graves. Procura tener siempre una voz bella, agradable de escuchar durante este ejercicio. Encontrarás rápidamente el tono que te corresponde. Encontrarás muy rápido el placer de hablar, escuchándote.
4. Deberás siempre hablar de manera relajada, lo más descansada posible. Tómate un tiempo para hacer silencio, para dar las entonaciones. Puedes descomponer las palabras de tus frases visualizándolas, o visualizar una “curva sinusoidal” de tu voz (ver nivel I).
5. Si este ejercicio te parece demasiado fácil, aprende de memoria algunas líneas (primero algunas palabras, luego aumenta la longitud progresivamente y recítalas en voz alta, de memoria, siempre respetando las consignas precedentes. Podrás luego improvisar palabras para ponerte en situación, sin texto, como si le explicaras algo a alguien.

Por el momento, no te preocupes de tu palabra el resto del día: ejercita tu palabra una decena de minutos cada día, y trabaja solamente a “soltar la presa” (ver nivel I). Verás como este pequeño trabajo diario te hará ganar en holgura.

A esto, vas a añadir un ejercicio de respiración (que no te toma más de un minuto):

El diafragma

Debes hacerlo por lo menos una vez por día (por ejemplo, por la noche antes de dormir, o por la mañana al despertar. No vaciles en hacerlo muchas veces consecutivas (3 o 4 veces consecutivas, cada día sería lo ideal).
1. Preferentemente, echado sobre la cama, las rodillas replegadas delante de ti, los pies al suelo y los brazos a lo largo del cuerpo. Puedes soplar, luego inspirar fuertemente muchas veces, o estirar la nuca. Puedes cerrar los ojos.
2. Toma una buena inspiración por la nariz, hinchando el vientre.
3. Luego, debes expirar muy lentamente por la boca reteniendo la espiración cuanto más tiempo posible. Para ello, recoge el vientre. Busca los límites de tu soplo, expulsa todo el aire de tu vientre. Repite tu inspiración hasta que te canses. Durarás, probablemente, menos de un minuto al principio pero puedes llegar hasta dos minutos con la práctica.
4. Puedes, también, hacer este ejercicio sentado en una silla (si es más práctico para ti), a condición de no torcer la espalda durante la espiración.
Este ejercicio es muy relajante. Permite trabajar todos los músculos que prestan asistencia a tu respiración profunda.

En tu libreta (ver el modo de empleo), inscribe “E” cada vez que hagas el entrenamiento de tu palabra y “D” cuando hagas el ejercicio de tu diafragma. Esto te permitirá verificar que los haces diariamente.

Si encuentras el nivel II demasiado teórico, da un paseo al nivel II bis. Para pasar al nivel III espera a sentirte cómodo con el entrenamiento de tu palabra. Podrás llegar allí (saltándote el nivel II bis) cuando te sientas capaz de hablar sin tartamudear.

Nivel II bis: cómo dejar de tartamudear

En este nivel, repite las consignas del nivel II. Debes siempre continuar aplicando la suelta-toma del nivel I, y ejercitando el diafragma. Sin embargo, el entrenamiento de tu palabra cambia.

La imitación (inspiración)

Durante el entrenamiento de tu palabra (5-10 minutos cada día, ver nivel II) vas a imitar el modo de hablar de alguien que hable “bien” (claramente, lentamente).

El fin no es procurar parecerse a alguien. Atentamente, escucha el modo de hablar (tono, velocidad de elocución, entonaciones descendentes) de la gente, de tus allegados, de la radio, televisión, películas.

Es la ocasión de observar los gestos de los que tienen costumbre de hablar en público (periodistas, actores, abogados, políticos, humoristas), o de personas con las que te puedas cruzar, por ejemplo, en tu trabajo. Hablar es también comunicar con el cuerpo: mirada comprensiva, gestos flexibles de las manos, postura relajada, tacto sobre el hombro…

No olvides que hablar es un deporte. Controlar la voz, darle efectos para transmitir emociones o hacerla más simpática, se aprende si te entrenas.

Nivel III: cómo curar la tartamudez

El nivel III es el más exigente. En este estadio del método ya sabes cómo hablar con bastante holgura y tienes la costumbre, gracias a tu entrenamiento, de ejercitar palabras.

Se trata ahora de practicar las técnicas de palabra lo más frecuentemente posible sin ponerte ninguna presión. No olvides que la presión produce el tartamudeo.
1. Continúa el entrenamiento del nivel II (o del nivel II bis) y aplica siempre las consignas del nivel I (la suelta-toma).
2. Ahora, vas a hablar bien (lentamente, con calma) durante la jornada y lo más frecuentemente posible. Aflójate, afloja la tensión.
3. Debes fijarte pequeños objetivos precisos: hablar de la mejor manera posible durante una conversación, una reunión, una conversación telefónica, una compra en tienda… Deberás aplicar concretamente las técnicas con las que trabajas durante tu entrenamiento (niveles II y II bis), respetando los principios del nivel I si tartamudeas.
4. Es la ocasión de expresarse y hablar lo más posible a la gente que te rodea (aplicando las técnicas) hasta a aquellos a los que no conoces. Saca provecho de ello para abrirte todavía más, no pasa nada si tartamudeas. Es mejor hablar tartamudeando que callarse.
5. La utilización personal de la libreta (ver el modo de empleo) se vuelve muy importante para progresar. Te pertenece fijar objetivos realizables y lanzarte pequeños desafíos sin interrupción. Haz un balance rápido de tu día (al nivel de tu tartamudeo) sobre tu libreta cada noche. Día tras día, hablarás cada vez mejor.
El tartamudeo se alimenta justamente de tu culpabilidad. Trate de tener fe, es todo. Date tiempo, los progresos vendrán.

Si el nivel III te parece demasiado duro, puedes volver al nivel II (o II bis). Puedes, también, funcionar por ciclos: poco nivel II, luego poco nivel III, luego la vuelta al nivel II, luego el nivel III, etc.
Si, no obstante, este nivel te hace tartamudear vas a dar paso al nivel III bis que te colocará en una perspectiva para combatir la tensión.
Cuando juzgues los resultados satisfactorios (poco tartamudeo durante varios días) podrás pasar al nivel IV.

Nivel III bis: ejercicios para la tartamudez

En este nivel repite las consignas del nivel III aportando una variante. El fin no será NO tartamudear (o tartamudear menos), sino tartamudear mejor. En efecto, es posible tartamudear de manera agradable.

El tartamudeo voluntario

Durante el entrenamiento de tu palabra (ver nivel II), vas a trabajar tu tartamudeo procurando hacerlo más bello y menos molesto. Debes, para esto, escucharte cuando tartamudeas y analizar las características de tu tartamudeo escribiendo observaciones en tu libreta (ver el modo de empleo).

Tu fin es tartamudear a propósito:

A) Bastante poco (este tartamudeo ligero no debe ser molesto).
B) De manera hermosa. Reflexiona bien sobre esta idea. El tartamudeo no es necesariamente feo, puede ser encantador o divertido, con clase.

Trabaja, esculpe, personaliza tu tartamudeo. Debe ser el tuyo, formar parte de tu personalidad. Puedes inspirarte en personas a las que conoces que no hablan de manera perfectamente fluida, sin que constituya un defecto.

Una vez tu “tartamudeo voluntario” esté domesticado con entrenamiento, utilízalo lo más a menudo posible durante la jornada (aplica las consignas del nivel III). Verás, que se tartamudea mucho menos cuando procuras no esconder tu tartamudeo porque ahorras mucha tensión inútil. Debes comprender que tartamudear delante de alguien no es grave, lo importante para ti es que el tartamudeo no sea molesto (tartamudeo ligero, bello tartamudeo).

Nivel IV: tratamiento para la tartamudez

Ya hiciste progresos notables. Sabes controlar tu tartamudeo sin dificultad (con “suelta-toma” del nivel I). Estás a gusto y no necesitas más entrenamiento.
1. Abandona el entrenamiento de tu palabra del nivel II (o del nivel II bis). Tampoco estás obligado a hacer más ejercicios del diafragma cada día. Hazlo cuando tengas ganas de ello (permite relajarse).
2. Afloja la presión del nivel III: sabes hablar sin tartamudear así que no necesitas fijarte objetivos y hacer balances diarios. Puedes dejar de tener tu libreta al día si no ves en ello interés.
3. Continua aplicando la suelta-toma (ver nivel I) cuando el tartamudeo sobreviene.
4. Si utilizas el nivel III bis, las mismas consignas. Puedes aplicar el tartamudeo voluntario cuando quieras.
Este nivel te permitirá ser más libre conservando las buenas reacciones y las técnicas que adquiriste, en lo sucesivo. El tartamudeo debería hacerse cada vez más ligero y menos molesto.

Sin embargo, es posible que el tartamudeo se vuelva más difícil a veces. En esos casos, tienes a tu disposición el nivel IV bis.

Nivel IV bis: tratamiento para la tartamudez

Tienes la impresión de que el tartamudeo “vuelve”. No te inquietes, todo el trabajo no está perdido. Basta con volver a empezar.

1. Continua aplicando el nivel I (suelta-toma).
2. Repite la costumbre de pensar en tu palabra, cuando piensas en ello utiliza las técnicas del nivel I, II o II bis. Fíjate pequeños objetivos realizables cada día (ver nivel III). Guarda en tu cabeza que la fluidez está vinculada a un sentimiento de placer en la palabra.
3. Repite el ejercicio del diafragma (nivel II). Hazlo, por lo menos, una vez por día. No vaciles en hacerlo, permite liberarte, vaciarte de tensiones.
4. Si piensas que es útil, repite el entrenamiento de tu palabra (nivel II o nivel II bis). No estás obligado a hacerlo cada día.
5. Puedes probar el tartamudeo voluntario (ver nivel III bis).
6. Si piensas que es útil no vaciles en escribir en tu libreta y tenerla al día, organizándote como quieras.
En cuanto los resultados te parezcan satisfactorios (poco tartamudeo), puedes volver al nivel IV. Podrás funcionar por ciclos: nivel IV, luego nivel IV bis cuando sea necesario, luego la vuelta para el nivel IV, luego el nivel IV bis, etc.

Ya no necesitas más métodos para guiarte: ya sabes utilizar todo lo anterior.
Sabes que todas las llaves están en tus manos y que el futuro te pertenece.

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Tartamudez – Cómo dejar de tartamudear
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One Response
  1. Mario 4 años ago

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