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Soy tímido: Cómo dejar la timidez

Cómo perder la timidez

timidez¿Cómo dejar de ser tímido? ¿Eres una persona tímida? ¿El comenzar una conversación se te forma un nudo en el estómago?

No pasa nada, todo el mundo es un poco tímido. Este artículo va a ayudarte a superar una gran parte de tu timidez o la totalidad de ella.

Diagnostica tu nivel de timidez

¿Eres tan tímido que te quedas petrificado al hablar con cualquiera? ¿Eres sólo tímido con la gente que no conoces? Puedes pedirles a tus amigos sus opiniones.

¿Qué quieres cambiar y por qué?

¿Te molestan la falta de competencias sociales, no saber qué hacer para mantener conversaciones superficiales, el modo de mostrar tus sentimientos, las pausas molestas en las conversaciones y otros problemas prácticos?

Pregúntate qué es lo que verdaderamente quieres cambiar. Todo el mundo no necesita ser extrovertido. No te compares con las personas totalmente opuestas a ti y no pienses que debes ser como ellos. Ese pensamiento te hará sentir como alguien diferente e inferior aunque todo el mundo, en algún momento, se muestre tímido o introvertido.

Haz un esfuerzo por estar presente

Es evidente que el mejor modo de encontrarte con gente es moverte en el entorno que frecuentan. Vete al baile y a fiestas y trata de relacionarte, al menos, con una persona.

Tímido o tímida pero accesible

¿Acaso alguien con una expresión agria sobre su cara incita a que vayan a hablarle? Poco probable. Estar amargado no te llevará a ninguna parte y correrás peligro de dar a la gente la impresión de no querer relacionarte. Dibuja en tus labios una sonrisa confiada y mira a las personas a los ojos.

Practica tu dicción

Aunque esto puede parecer extraño, colócate delante de un espejo o cierra los ojos e imagínate hablando con alguien. No vaciles en hablar en voz alta.

Vete etapa por etapa

No puedes precipitarte teniendo unas previsiones demasiado altas. Esto hará que te sientas más nervioso y más tímido. Trata de progresar con pequeñas etapas fácilmente identificables. Aprenderás algo nuevo cada vez y te sentirás orgulloso de cada una de las etapas que realizaste con éxito.

Mientras, te irás acostumbrando y podrás pasar a la etapa siguiente.

Concentra tu atención en el exterior, no sobre ti

Es uno de los aspectos más importantes de la timidez y de la fobia social. Probablemente, no lo hagas a propósito pero centras en ti la atención durante las conversaciones. Esto te hace entrar en un círculo vicioso. De hecho, esto puede ser la razón por la que ciertas personas viven ataques de pánico después de momentos de ansiedad. Mejor que recordar que eres tímido o que puedes decir algo molesto, trata de interesarte por otras personas o por su entorno. Probablemente tengas la impresión de que todo el mundo te mira pero la gente no está juzgándote, eres sólo tú quien lo está haciendo. Los otros están ocupados en sus propias cosas y en sus conversaciones y no están pendientes de lo que tú haces o dices.
Pídele a tus amigos que te presenten a sus amigos

Encontrarse con gente es un modo excelente para dejar de ser tímido. Aunque suene extravagante, no lo es.

Aprovecha tus talentos

Por ejemplo, si te gusta el arte empieza a pintar los decorados de una habitación. Será más fácil brillar si te sientes cómodo. Por otra parte, no tengas miedo de probar y descubrir algo nuevo.

Haz cumplidos sinceros

Sin necesidad de hacerlo demasiado tiempo, algunas de las mejores conversaciones comenzaron con “Me gusta mucho tu Niqui. ¿Me dices en qué tienda lo has comprado?”. También, acepta los cumplidos de otros sin pensar que se burlan de ti. Responde con un simple “gracias”.

Práctica, práctica

La práctica lo perfecciona todo.

Cambia tu aspecto de tímido

Tómate un momento para mirarte. ¿Llevas colores sombríos, te pones una capucha en tu cabeza, te das un maquillaje oscuro…? Además de conseguir que algunas personas desconfíen de ti, te hará más inaccesible. Vístete con ropas luminosas. Alegra tu guardarropa. Cambia tus ropas negras, rojas y verdes por colores amarillos y naranjas. Los colores pasteles te darán buen aura.
Maquíllate con colores más claros. Te quedarás sorprendido al ver cuánto ayuda a tu apariencia, y verás cómo más gente se acerca a hablarte. Trata de ir bien peinado.

Astucias para tímidos y tímidas

· El apoyo de tus amigos es muy importante aquí. Tenerlos para presentárselos a más gente o tenerlos en los momentos en que se necesitan, es algo agradable y que se debe conservar.
· Piensa en una cita para vencer tu timidez. He aquí un ejemplo que puedes utilizar: “dilo antes de que sea demasiado tarde”. Guarda estas palabras en tu espíritu y ponlas en práctica.

Advertencias

· Dejar de ser tímido es una gran tarea. No creas que si eres tímido vas a ser extrovertido al día siguiente. Esto no funciona así. Ten paciencia y no olvides que Roma no se conquistó en un día.
· Cuando hables procura que tu voz no suene extremadamente ruidosa porque podrías dar mala impresión y aparecer como alguien desagradable.

¿Tímido? Dos herramientas de comunicación para vencer la timidez

El obstáculo con el que choca el tímido es la prisión en la que él mismo se ha encerrado.
¿Eres tímido? ¿Eres un especialista en evitar los contactos con otros? ¿Estás paralizado por el miedo cuando tienes que encontrarte con una nueva persona? ¿Temes enrojecer? ¿El silencio te supone un suplicio cuando la conversación se para?
¿Te sientes apagado, sin atractivo, torpe y sin ningún interés?
La timidez hace a sus víctimas encerrarse más en ellas mismas. El tímido tiene pensamientos negativos sobre su ineptitud, percibe su dificultad con complejo de inferioridad, y consultar a un terapeuta sobrepasará sus capacidades.
Para poder salir de esto será importante analizar la vida de la persona tímida, identificar el ciclo de las actitudes y los comportamientos inadecuados en los cuales se encerró, así como las ideas falsas con las que se alimenta. Habrá que, posiblemente, identificar el acontecimiento disparador y las situaciones particulares que hicieron surgir el problema.
Y será importante encontrar y poner en práctica ciertas técnicas o ejercicios, que se volverán cada vez más naturales y harán que el tímido se sienta un buen comunicador cuya presencia será buscada y apreciada.
Los resultados obtenidos permitirán descubrir las cualidades, la fuerza, los aspectos positivos de cada uno y cambiará la percepción errónea que el tímido tiene de sí mismo.

El infierno del tímido o tímida

timidoCada persona es diferente, y es justamente esta diferencia la que preocupa al tímido. Todo lo que le recuerde esta diferencia debe ser evitado, cueste lo que cueste. Como consecuencia de esto, evita acercarse a otros. No tomará casi nunca la iniciativa en una conversación.
Cambiará de acera para evitar saludar, fingirá no reconocer al otro, se hará el distraído.
No será capaz de aguantar la mirada del otro.
Todo en su persona lo escogerá para no llamar la atención: ropas, postura, actitud. Su nerviosismo extremo se traducirá por el color rojo de su cara o por su palidez, manos frías y sudorosas, corazón acelerado y voz temblorosa. Una preocupación habita en todo su ser: el miedo a no saber qué decir.

El tímido sufre al no poder desaparecer

El tímido está replegado en sí mismo al punto que se olvida de las otras personas. Imaginemos un instante la situación divertida de dos tímidos que se encuentran. Cada uno está preocupado por el temor a ser visto.
los dos bajan los ojos y contemplan su propio pavor. Cada uno se olvida del otro para centrarse sobre sus temores desmesurados. Pero, ¿qué teme exactamente la persona tímida? ¿Ser mal vista por el otro, ser juzgada, no gustar?
Todos nosotros sentimos la necesidad de ser importantes para otros, de recibir calor, amor, contacto, reconocimiento, respeto y tenemos temor de que estas necesidades no sean satisfechas. Todos, sin excepción, compartimos estas características. Sin embargo, ¿el tímido se siente diferente? ¿Por qué?
Si conocerías la respuesta, probablemente no lo creerías. El tímido no consigue superar los temores normales de todo ser humano porque es incapaz de servirse de los medios adecuados que tiene a su disposición y preocuparse por el otro.
La molestia que experimenta es tan grande que no puede descentrarse un solo momento de su persona. En efecto, el tímido adopta físicamente una actitud de la que es inconsciente la mayoría de las veces, una actitud que advierte otros de no acercarse, una actitud de no disponibilidad y a veces de orgullo, una actitud defensiva y paradójica en oposición a sus necesidades y que le priva de amor, amistad, aceptación y respeto.
Es este comportamiento de huida denota la diferencia entre el tímido y no tímido. Este último desarrolló una actitud que le hace dar lo que le gustaría recibir: conversación, contacto, respeto, interés, amistad. ¿Qué individuo, recibiendo todo esto, no se sentiría lleno de reconocimiento y estaría dispuesto a ofrecer lo mismo?

Si recibes poco de otros, no es porque seas grueso, feo y tonto. Es, simplemente, porque das muy poco. Arthur C. Wassmer

El obstáculo verdadero con el que choca el tímido es la prisión en la que él mismo se ha encerrado, centrándose en sus propios sentimientos y, sobre todo, pensando que inevitablemente será juzgado. Esta certeza que se será juzgado, analizado, observado, es muy a menudo un comportamiento de orgullo.
Pero ¿quién es tan importante para atreverse a pensar que los otros están pendientes de nuestros menores gestos y que dedican su tiempo a analizarnos y juzgarnos? ¿Ellos tampoco tienen derecho a sus temores o sus propias preocupaciones? ¿Por qué pensar que serán tan poco generosos hacia nosotros? ¿Sería una proyección (atribución a otros de tus propias emociones, sentimientos, percepciones)?
No es muy agradable enfrentarse a nuestros problemas verdaderos. Pero, ¿cómo salir de una prisión cuya salida no conocemos? Hay salidas y no son tan inaccesibles, ni difíciles.

La primera herramienta: escuchar

A veces, cambiando tu punto de vista surge la luz. Si eres tímido, ¿por qué no devolver el problema y examinarlo de otro modo? Primero, centra tu atención en otra cosa y no en ti mismo (a), la angustia disminuirá mucho. Comienza por ofrecerle a tu interlocutor lo que tú deseas tanto: calor, interés, escucha, sentimiento de tu propia importancia. La comunicación está basada en la escucha.
Pero atención, escuchar y no decir nada es la misma cosa. Escuchamos tanto con los ojos, cuerpo, sensibilidad, como con las orejas.
Escuchar, es recibir un mensaje. Escuchar y escucharse es muy diferente. De hecho, muy poca gente se para para escuchar a otros porque la escucha es casi un arte. Ser escuchado es un placer intenso de sentimientos bien percibidos.
Hazte un interlocutor de calidad. Serás colmado a cambio. Dales a otros la impresión de que verdaderamente te interesas por ellos.

¿Cómo escuchar?

Los psicólogos escribieron libros enteros sobre la escucha activa. Pero es más una cuestión de actitud que de técnica, aunque una cierta práctica puede ser necesaria. Primero, para escuchar a otra persona hay que tratar de percibir las cosas a su manera, hacer el esfuerzo de centrarse en ella.

Puedes verificar si captaste bien el mensaje reformulando éste en tus propias palabras o simplemente planteando una cuestión.
Centrarte sobre el otro excluye juzgar y omitir tu opinión personal. Algunas pausas pueden producirse, pero no te aterrorices. Podemos volver a empezar la conversación planteando una cuestión.

No te desanimes si las respuestas del otro son cortas o lacónicas.
Posiblemente no está disponible por el momento, o también es tímido. Deberás ser compasivo y no pensar en seguida que es tu culpa. Para saber más sobre sobre las técnicas de escucha, ver nuestro artículo La escucha: cómo escuchar bien.

La segunda herramienta: las cuestiones rituales

En la naturaleza, los seres vivos se comunican entre ellos. Cantan, gritan o emiten sonidos y hablan con su cuerpo. Según las circunstancias, se reconocen, se cortejan, se advierten, etc. Tienen rituales, admitidos y repetidos, dictados por su instinto.
Aunque el ser humano es un ser de aprendizaje, él también tiene rituales que le permiten domesticar al otro. Cuando se le dice: buenos días, ¿todo va bien? Habitualmente, respondes: ¡sí! ¿Y tú? Es un ritual.
Esto no es muy original pero puede ayudar a quebrantar el hielo. Son frases-herramientas que pueden servir en los primeros momentos de un contacto. No temas parecer tonto porque plantees una cuestión o porque no conozcas la respuesta.
Al contrario, habla y di lo que consideres oportuno.
El mensaje verdadero que escondes es: me interesas, tengo el gusto de conocerte.
Estoy seguro que las primeras veces encontrarás muchas razones para no hacerlo. Tu timidez te echará hacia atrás pero date tiempo. Comienza con personas o situaciones menos angustiosas e insiste.
Una vez el contacto esté establecido, relájate, plantea cuestiones, infórmate. El otro apreciará el contacto tanto como tú.

En resumen

Dos herramientas para expresar tu interés al otro:
· La cuestión ritual, para mantener el primer contacto o romper un silencio.
· Escuchar para llamar su atención, su participación, su necesidad de saber si le comprendiste bien, su disponibilidad. Para adquirir información, ir a por los conocimientos, el peritaje o la opinión del sujeto que te interesa.
Lo más importante es ponerse en camino. Ejercítate, practica. Los resultados hablarán por sí mismos.
Y sobre todo no olvides que un fracaso, necesariamente, no depende de ti. Deja a otros el derecho a estar también, de cuando en cuando, de mal humor, no disponibles, maleducados y tímidos.

Soy muy tímido: tres maneras eficaces e infalibles para dejar de ser tímido

La timidez es algo que nos preocupa, más o menos, según las personas y las situaciones aunque es algo muy común. La timidez excesiva es una verdadera herida, perjudica la vida diaria y nos hace perder muchas oportunidades. Afortunadamente, en muchos casos puede vencerse completamente.

Uno de los signos evidentes de la falta de confianza en sí mismo es la timidez excesiva. La timidez puede ser un buen indicador que demuestre que no piensas mucho en ti mismo (a).
Las personas tímidas tienden a sentirse bien sólo cuando se les da la enhorabuena, aunque a menudo tienen dificultades para aceptar los cumplidos.

No creo que la gente nazca tímida. De hecho, me digo que es una (mala) cualidad que adoptamos en el momento de nuestra vida. Por ejemplo, al final de ciertas experiencias dolorosas tales como el fracaso y el abuso de confianza.
Si la timidez es un problema para ti, entonces procura saber cómo dejar de ser tímido. Relájate porque hay técnicas que permiten vencer la timidez.
En este artículo voy compartirte algunas de ellas que te permitirán ser menos tímido y favorecer la confianza en ti mismo.

Cómo eliminar la timidez aumentando la confianza en ti mismo

Lo que debes hacer es autoafirmarte, ganar confianza y preocuparte poco por lo que la gente puede pensar o decir de ti.
Cuando te preocupas de lo que la gente dice o piensa de ti, estás sujeto a manipulaciones. Es decir, te haces un seguidor y no un dirigente.
En cambio, cuando ignoras lo que otros piensan y dicen, ganas en seguridad y ya no necesitas fingir.
Esto es indispensable porque la falta de confianza en ti mismo y la timidez, están estrechamente vinculadas. No podrás ser menos tímido mientras no ganes confianza en ti.

Como dejar de ser tímido aprendiendo a ser tranquilo

Si te encuentras en una situación que comienza a ponerte nervioso, la primera cosa que deberás hacer es inspirar.
Luego, relájate diciéndote “son humanos como yo. Tienen también los mismos temores y preocupaciones que yo”.
Relajándote te será más fácil percibir las cosas de manera objetiva. Esto te ayudará a dar una respuesta más sana y adaptada.

Superar la timidez aceptando los cumplidos

Si eres tímido hay posibilidad de que enrojezcas cada vez que recibas cumplidos. Entonces, comienza a practicar la técnica de la aceptación.
El mejor modo de hacerlo es comenzar a apreciarte a ti mismo (a). Luego, toma la firme decisión de ver los cumplidos como algo normal en la vida.

Estar totalmente abierto a los cumplidos que te hacen las buenas personas significa que te aceptas tal y como eres reconociendo las cualidades que tienes y lo que vales. Es el primer paso para ganar confianza y ser menos tímido.

Conclusión

Para vencer tu timidez deberás estar dispuesto a enfrentarte a ella decidiendo superarla o dejando que te domine. Es un trabajo diario el que te espera, pero los esfuerzos valen la pena para liberarte de la timidez y vivir menos estresado.
No evites ciertas situaciones porque la timidez aumenta cuando procuras evitarlas.
Deberás hacer frente a la situación para vencer.

Par ir más lejos, les recomendamos la lectura del excelente libro:Como vencer la timidez y la ansiedad social

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  3. Delia 4 años ago
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