Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

Vaginitis

vaginitisLa vagina tiene su propio equilibrio químico que puede fácilmente ser perturbado. Cuando la mucosa de la vagina presenta una inflamación, se conoce por el nombre de vaginitis. Las mujeres de cualquier edad pueden padecerlo.

Causas

La vaginitis puede explicarse por un gran número de causas.
La vaginitis no infecciosa es una inflamación vaginal provocada por productos químicos irritantes o por una alergia. Los espermicidas, las duchas vaginales, los detergentes, y los condones de látex, pueden irritar la pared vaginal. Ciertas compresas higiénicas también pueden provocar una irritación en la entrada de la vagina.

La vaginitis atrophique puede sobrevenir en la menopausia. Esta vaginitis está provocada por la baja concentración de hormonas (estrógenos) y el adelgazamiento de la mucosa vaginal. La vagina está más propensa a las irritaciones.
La vaginitis infecciosa está provocada por una infección causada por bacterias o levaduras. El tricomonas es un tipo de infección vaginal causado por un parásito llamado Tricomonas vaginalis, que se transmite en el momento del contacto sexual no protegido con una pareja infectada. Otros tipos de infecciones vaginales sobrevienen cuando una mujer presenta una fístula, un conducto anormal que úne el intestino con la vagina. Este conducto permite a las materias fecales penetrar en la región vaginal, lo que aumenta los riesgos de infección.

Una vaginitis bacteriana puede deberse a un desequilibrio entre las bacterias presentes, normalmente, en la vagina, que la protegen, y las bacterias potencialmente perjudiciales. Ha sido demostrado que el tabaquismo, el dispositivo intrauterino, la utilización de duchas vaginales o el hecho de tener parejas sexuales múltiples, puede aumentar el riesgo de infección. El vaginismo bacteriano no está considerado como una infección transmisible sexualmente, porque puede producirse entre mujeres que jamás tuvieron relaciones sexuales vaginales.

Las infecciones por levaduras, también conocidas bajo el nombre de candidiasis vaginal, están provocadas por el crecimiento excesivo de una levadura llamada candida que forma parte de la flora vaginal normal. Puede sobrevenir durante una toma de antibióticos, cuando haya una concentración de estrógenos elevada (por ejemplo, durante el embarazo), en el caso de la diabetes no controlada o si el sistema inmunitario está deprimido. Estarás más sujeta a las infecciones vaginales por levaduras, si estás estresada por una dieta empobrecida, si tienes falta de sueño, enfermedad, o si tomas anticonceptivos orales.

Las recién nacidas también pueden presentar una inflamación vaginal durante algunas semanas después del parto debido a una exposición al estrógeno de la madre, antes del nacimiento.

Síntomas y complicaciones

Los síntomas generales de la vaginitis son: flujo, olor, irritación y picores. En algunos casos, no hay ningún síntoma cuando la infección bacteriana está presente. De modo general, la vaginitis bacteriana provoca flujo, picores y una sensación de quemadura en el momento de orinar o después de los contactos sexuales. Aparece un flujo blanquecino nauseabundo con olor a pescado, que es más fácil de observar después de los contactos sexuales.

Ciertas mujeres que sufren de tricomonas presentan síntomas bastante importantes, mientras que otras no tienen ninguno. El tricomonas provoca dolor vaginal y, a veces, dolores abdominales. Flujo abundante amarillento, verdusco o gris, puede aparecer al orinar, así como en los contactos sexuales. También puede provocar dolor. Si no es tratado durante el embarazo, el tricomonas puede provocar el parto.

Los síntomas de las infecciones por levaduras son: picor vaginal y dolor en el momento de orinar. Los labios de le vagina están a menudo hinchados y doloridos. Flujos espesos y blanquecinos, parecidos al queso, pueden aparecer. Las infecciones por levaduras también pueden provocar molestias en el curso de las relaciones sexuales.
Las vaginitis alérgicas, o irritantes, pueden provocar picores de ligeros a graves o una sensación de quemadura sobre la vulva, la cual se hincha y a menudo enrojece. Este tipo de vaginitis no provoca flujo.

La vaginitis atrophique a menudo no provoca ningún síntoma, pero ciertas mujeres sufren de dolores y de una desecación de la vagina, que puede volverse roja e irritada. Los contactos sexuales son dolorosos y seguidos por una sensación de quemadura. Flujo acuoso y pérdidas vaginales ligeras (hemorragias vaginales), son frecuentes en este tipo de vaginitis.

Diagnóstico de la vaginitis

Sintomas de vaginitisTu médico te preguntará por tus antecedentes de infecciones vaginales o de infecciones transmitidas sexualmente, y luego procederá a un examen físico o ginecológico. Una muestra del flujo vaginal será enviada al laboratorio con el fin de ser analizada y establecer si se trata, o no, de una infección. El médico también verifica el pH vaginal, ya que puede indicar la causa de la vaginitis.

Si no hay infección, el médico te planteará otras cuestiones con el fin de determinar si hubo una exposición vaginal a productos químicos o irritantes. Puede tratarse de duchas vaginales o de condones de látex.
En ciertos casos, la vaginitis puede ser diagnosticada simplemente con arreglo a la edad, dado que las mujeres postmenopáusicas están más sujetas a una irritación de la mucosa vaginal.

Tratamiento de la vaginitis y prevención

La elección del tratamiento de la vaginitis depende de su causa: tabletas, geles o cremas, pueden ser administradas con el fin de tratar la vaginitis bacteriana. Ciertos tratamientos pueden ser peligrosos en el caso de consumo de alcohol o durante el embarazo, y ciertas cremas pueden debilitar los condones de látex. Consulta a tu médico o farmacéutico para saber cómo utilizar, sin peligro, la medicina prescrita. Si los síntomas reaparecen después del tratamiento, regresa a tu médico.

El tratamiento del tricomonas exige la administración de una sola dosis de antibiótico disponible bajo receta, y los compañeros sexuales deben ser tratados simultáneamente con el fin de evitar recaídas. Las mujeres embarazadas deberán consultar a su médico en cuanto a los riesgos eventuales vinculados al tratamiento. Para prevenir el tricomonas, limita al número de tus compañeros sexuales y pídele a tu pareja que utilice siempre un condón de látex durante las relaciones.

Tabletas o cremas antifúngicas están disponibles contra las infecciones vaginales por levaduras. Es preferible consultar al médico antes de proporcionarse a sí mismo medicinas vendidas sin receta, en particular sí:
· Es tu primera infección por levaduras.
· Estás embarazada o amamantas.
· Los tratamientos que utilizaste no fueron eficaces.
· La infección reincide constantemente.
· Si no estás segura que se trata de una infección por levaduras.
· Si padeces de una afección que debilita tu sistema inmunitario (como el VIH).
· Si sientes dolores pelvianos y fiebre, si tu flujo es blanco y huele mal.
Ciertas mujeres contraen frecuentemente infecciones por levaduras. Si sufriste cuatro infecciones por levaduras o más en un año, consulta a tu médico. Existen productos disponibles bajo receta.

Tu médico también puede recomendarte un ungüento o una crema a base de esteroides para reducir el color rojo, el hinchazón y los picores que son causados por la vaginitis irritante o alérgica. Cuatro o cinco cucharas soperas de bicarbonato de sosa, en agua tibia, pueden aportar un cierto alivio. Es importante determinar la causa de la vaginitis con el fin de evitar lo que lo produjo.
La vaginitis atrophique puede ser curada gracias a un tratamiento de sustitución de estrógenos o por lubricantes (como el gel Y K-Y ®). El tratamiento estrogénico no está recomendado para todas las mujeres. Pregunta a tu médico si puedes usarlo.
Las mujeres que sufren de diabetes deberían equilibrar su concentración sanguínea de azúcar, con el fin de reducir los riesgos de vaginitis.

La vaginitis infecciosa puede ser prevenida por la utilización de condones. En los aseos, las buenas costumbres higiénicas también importan: después de haber evacuado, sécate de delante hacia atrás, así reducirás los riesgos de que las bacterias se propagan del ano a la vagina.
He aquí algunos consejos para mantener un tejido cutáneo vaginal sano y prevenir las vaginitis no infecciosas:
· Evita la humedad prolongada y las fricciones (por ejemplo no te frotes vigorosamente con el papel higiénico)
· No lleves traje de baño o ropas de ejercicio durante períodos largos.
· Usa ropas interiores de algodón que permiten el paso del aire.
· Usa pantalones amplios y evita los pantis.
· Adopta otro método de contracepción si los condones lubricados, los geles, las cremas o las esponjas, provocan irritación de tu piel.
· Manten la región genital limpia y seca.
· Evita los productos irritantes como las duchas vaginales y los vaporizadores higiénicos femeninos, las compresas higiénicos, los tampones desodorizados y el papel coloreado, o perfumado, en el aseo.

Artículos relacionados:
[Total:1    Promedio:5/5]

Add Comment