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La gota

gotaLa gota es un tipo de artritis, que se caracteriza por la aparición de crisis graves súbitas de dolores articulares, que se acompañan de enrojecimiento, recalentamiento e hinchazón de la región afectada. Generalmente, una sola articulación es atacada. El dedo grueso del pie es el llamado gotoso, pero otras articulaciones pueden también ser tocadas.
La gota, generalmente, aparece a una edad media y es más frecuente entre los hombres que entre las mujeres (diez veces más). No suele producirse en personas de menos de treinta años, y es más bien rara entre las mujeres antes de la menopausia. La edad media de la primera crisis es a los cuarenta y siete años. La gota es frecuente en los paises industrializados debido a que la alimentación desempeña un papel importante en la aparición de esta afección. La gota afecta a cerca del 1 % de la población.

Causas

El dolor y la tumefacción provocadas por un ataque de gota se explican por la acumulación de cristales de ácido úrico en la articulación, lo que provoca una inflamación. El organismo sintetiza ácido úrico cuando degrada células y proteínas y lo libera en la circulación de la sangre. El ácido úrico se disuelve en la sangre antes de ser eliminado por el riñón. Si hay una cantidad excesiva de ácido úrico en la sangre (hiperuricemia), o si los riñones no pueden eliminarlo lo bastante rápidos, pueden formarse los cristales y acumularse en las articulaciones, los riñones, la piel y otros tejidos.

Aunque los pacientes que sufren de la gota a menudo tienen un hiperuricemia, aproximadamente tres de cada diez presentan concentraciones normales de ácido úrico en el curso de un ataque. Por otro lado, la hiperuricemia no significa que la persona sufrirá de gota. De hecho, una persona de cada cinco que tiene una concentración elevada de ácido úrico acaba por presentar gota.

Ciertos alimentos, con contenido fuerte en proteínas, pueden provocar la producción en el organismo de una cantidad excesiva de ácido úrico, lo que pone en marcha la gota. Las bebidas como el té, café, cacao y más particularmente el alcohol, bajo todas sus formas, provocan la eliminación de una cantidad suplementaria de agua por el organismo, lo que puede provocar una crisis. Ciertas medicinas pueden restringir la capacidad del riñón para eliminar el ácido úrico, particularmente los diuréticos administrados a menudo contra la hipertensión arterial y el AAS (ácido acetilsalicílico). Cambios súbitos en la alimentación o una ganancia o pérdida de peso, también pueden provocar la gota.

Síntomas y complicaciones

gota sintomasLos síntomas de una crisis de gota pueden difícilmente pasar inadvertidos. De modo general, la persona afectada se acuesta por la tarde sintiéndose perfectamente bien, luego se despierta durante la noche sufriendo un dolor intenso en el dedo grueso del pie (los tres cuartos de los casos de gota se sitúan en esta articulación). Al principio, la persona tiene la sensación que un cubo de agua fría ha sido vertido sobre su articulación. Luego, una sensación muy dolorosa aparece pronto, lo mismo que una sensación de presión y opresión. La región se vuelve muy sensible al tacto y hasta la presencia de la sábana o de la persona que camina por el cuarto, pueden aumentar los dolores. La hinchazón, a menudo, se extiende al conjunto del pie siendo imposible ponerse un zapato. Una fiebre bien diferenciada también puede aparecer.

El ataque, generalmente, desaparece de tres a diez días pero un tratamiento rápido puede acelerar el alivio. Después de una crisis de este orden, llamada gota aguda o artritis gotosa aguda, más de la mitad de los pacientes presentan otro episodio al año siguiente. Las crisis parecen ser cada vez más frecuentes, persistir durante más tiempo y afectar a un número más grande de articulaciones.

Entre ciertas personas, en cambio, las crisis no desaparecen y persisten transformándose en gota crónica. Si la inflamación prosigue, los cristales pueden dañar y deformar de modo permanente la articulación. Además, cristales de ácido úrico pueden acumularse en otros tejidos que los de las articulaciones, formando depósitos llamados topus que toman la forma de masas blanquecinas o amarillentas bajo la piel, particularmente en los dedos, los dedos del pie, la parte trasera de los codos, detrás de los talones y alrededor de la parte externa de la oreja. A veces provoca la formación de ulceraciones.

Diagnóstico

Los signos y los síntomas de una crisis aguda de gota son bastante evidentes para que el médico establezca, en la inmensa mayoría de los casos, el diagnóstico según los antecedentes y un examen físico. Análisis sanguíneos que indiquen una hiperuricemia, pueden confirmar el diagnóstico. El médico puede insertar, simplemente, una aguja en la articulación y tomar un poco de líquido que examinará al microscopio. Si se trata de gota, los cristales de ácido úrico con forma de agujas aparecerán cuando el líquido sea examinado.

Tratamiento y prevención

La prioridad consiste en aliviar el dolor y en interrumpir la crisis aguda. El AIN (medicinas antiinflamatorias no esteroideas) como el indométacine, el diclofénac, el Ketoprofeno y el naproxène representan la principal forma de tratamiento. Estas medicinas contribuyen a reducir la tumefacción y el dolor. Otra medicina, colchicine, puede aliviar los dolores articulares después de doce horas, y terminar una crisis en treinta y seis o cuarenta y ocho horas. Provoca, sin embargo, efectos secundarios, por ejemplo diarrea y vómitos lo que restringe su utilización en ciertos pacientes. Corticosteroides que pueden directamente ser inyectados en la articulación, o tomados oralmente, pueden reducir la inflamación. En caso de crisis repetidas o crónicas de gota, un tratamiento diario con la ayuda de colchicine puede prevenir los ataques posteriores pero no impedir los daños articulares provocados. Por esta razón, medicinas que bajan la concentración sanguínea de ácido úrico, por ejemplo el allopurinol, del probenecide o el sulfinpirazone, pueden ser muy eficaces contra las crisis repetidas y los daños articulares. Entre estas medicinas, el allopurinol es el que se utiliza más frecuentemente. Otra ventaja de estas medicinas es que no requieren modificaciones importantes de la alimentación. Otra medicina, el fébuxostat, puede ser tomado en lugar del allopurinol si provocó efectos secundarios o se reveló ineficaz.

La prevención es un elemento importante en el tratamiento de la gota. Es importante mantener un peso adecuado, evitar la hipertensión arterial y beber por lo menos tres litros de líquido (preferentemente agua) cada día con el fin de prevenir las crisis. Las crisis pueden ser evitadas reduciendo el consumo de diversos productos:
· Bebidas que provocan una deshidratación, por ejemplo el alcohol (cerveza, vino, etc.), café, té y cacao.
· Proteínas animales como los mariscos, el hígado, los riñones, el corazón, la molleja, los panes azucarados, los extractos de carne y los zumos de carne.
· Verduras como los guisantes, las habas y las espinacas.

Gracias a un diagnóstico y tratamiento precoces es posible eliminar la gota, prevenir los daños articulares y llevar una vida normal.

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